lunes, 7 de mayo de 2007

El mercado de pacientes

dibujo: Javier Pastor

Las multinacionales farmacéuticas controlan gran parte de las asociaciones de enfermos.

Gran parte de las asociaciones de enfermos no son sino entidades creadas y/o controladas por las grandes multinacionales farmacéuticas para asegurarse de que los pacientes reciben la misma información que los médicos a través de las revistas del sector y de sus visitadores. Para ello “patrocinan” sus actividades, sus órganos de difusión, sus consejos médicos con gente de “confianza”, sus reuniones o sus congresos. De lo que se trata es de que a los enfermos no se les ocurra buscar alternativas a las farmacológicas. Todo en nombre de la Ciencia pero lo que realmente se busca es asegurar el negocio.


“Haciendo gala de una pasmosa habilidad la industria crea asociaciones de personas afectadas para dar a conocer las enfermedades a toda la población”. (Jörg Blech en “Los inventores de enfermedades”).


Las grandes multinacionales farmacéuticas decidieron hace ya tiempo controlar el sistema sanitario desde su misma base, los pacientes, bien creando asociaciones de enfermos, bien controlando las ya creadas. La idea era aprovechar la sensibilidad social para prestigiar sus mensajes y sus tratamientos contando con la colaboración de personalidades que prestaran su imagen para tan “nobles” causas. La verdad es que se aprovechan de ellas para prestigiar tales asociaciones de enfermos cuyo fin no es en realidad otro que el de asegurarse de que sólo sus productos farmacológicos sean social y científicamente aceptados. Y es que, ¿qué mejor propaganda para sus productos que la de los pacientes a los que van destinados? Esa descarada manipulación caló pronto, por supuesto, entre las demás empresas del sector que vieron rápidamente sus grandes posibilidades. No sólo es fácil encontrar siempre gente bienintencionada y altruista que se presta a colaborar por un fin tan “desinteresado” y “humanitario” sino que además se consigue incluso que salga gratis porque a veces hasta las financian los estados.
Lo singular es que, instaladas en su prepotencia, ni siquiera lo ocultan. La propia patronal farmacéutica española, Farmaindustria, admite sin tapujos su interés por las asociaciones de enfermos en uno de sus informes. Este conocido grupo de presión realizó no hace mucho una encuesta de gran envergadura para conocer al detalle cómo funcionan las asociaciones de pacientes, cuántas existen en España, qué recursos poseen y qué intenciones apuntan. El resultado es el trabajo El paciente en España. Mapa nacional de asociaciones de pacientes (Marzo 2004) y en él Farmaindustria repite una idea de manera constante: las asociaciones de pacientes tienen un protagonismo cada vez mayor en la toma de decisiones de los agentes sanitarios y de la Administración por lo que hay que “ganarse su confianza” ya que pueden proporcionar nuevos e invalorables clientes. De ahí que haya recabado datos de 758 colectivos a fin de hacer “una fotografía del movimiento asociativo en España”, en palabras de sus responsables.

MILLONES DE FUTUROS CLIENTES

Las farmacéuticas ubicadas en España tienen localizadas a día de hoy 1.555 asociaciones de enfermos agrupadas en torno a 31 tipos de dolencias con medio millón de miembros. Y su control implica muy buenas perspectivas de “negocio” porque hay 19 millones de españoles que padecen enfermedades crónicas, estén tratados o no. Entre cinco y siete millones de españoles son medicados ya de manera sistemática pero hay otros muchos que padecen alergias, hipertensión arterial, hipercolesterolemia, hiperglucemia o depresión que no están en tratamiento. De hecho, se calcula que casi la mitad de la población española padece una dolencia crónica y la mayoría no utiliza ningún medicamento para combatirla.
Obviamente, esa estrategia molesta a los médicos. El Comité Permanente de Médicos Europeos -que agrupa a más de 1,6 millones de profesionales- afirmaría el 11 de septiembre de 2004 en un comunicado oficial: “Cada vez es más evidente que la industria farmacéutica se interesa por la información sanitaria para promocionar sus medicamentos pero la información directa al paciente procedente de la industria debe considerarse, ante todo, marketing”. Y tienen razón pero, ¿es que acaso la que realizan con ellos es diferente?

PATROCINIO DE EVENTOS

En suma, las asociaciones de enfermos son hoy -mayoritariamente- simples apéndices de la industria farmacéutica. Las controlan casi por completo. Los pasados días 20 y 21 de octubre -sirva el dato como ejemplo- Barcelona acogió el I Congreso de Pacientes Españoles. Una ocasión “especial” porque era la primera vez que varias asociaciones de pacientes “se coordinaban” para desarrollar un evento de estas características. Pero, ¿se trató de una iniciativa popular? La respuesta se obtiene sola: la organización corrió a cargo del denominado Foro Español de Pacientes que está formado por la Asociación Española contra el Cáncer, la Federación de Diabéticos Españoles, la Fundación Hipercolesterolemia Familiar, la Liga Reumatológica Familiar, la Fundación Española del Corazón y la Federación Española de Enfermedades Raras. Foro que tiene como “miembros institucionales” -organismos que dan soporte y apoyo a sus actividades, según sus estatutos- a las multinacionales Sanofi-Aventis y Merck Sharp & Dohme (MSD). Además ese “congreso de pacientes” contó también con el “patrocinio” de los laboratorios Esteve, Amgen, Roche, Pfizer, Almirall y AstraZeneca. Sabiendo esto, ¿alguien cree en serio que los “consejos” de esas asociaciones de “enfermos” son objetivos?
La Asociación Española contra el Cáncer, por ejemplo, aconseja directamente para dejar de fumar el uso de ¡un antidepresivo! con fuertes efectos secundarios: Bupropion. Otra posibilidad muy utilizada es llevar al enfermo directamente con un link desde la web hasta el vendedor. Es el caso -entre otros muchos- de la página en Internet de Roncadores Anónimos que ofrece un enlace directo con medicafharma.com para que el público encargue sus fármacos “on line”.
Es muy común que las web de los colectivos de víctimas de una enfermedad muestren a sus empresas patrocinadoras. La Fundación Hipercolesterolemia Familiar, por ejemplo, no tiene reparo en reconocer que está financiada por AstraZeneca, Almirall Prodesfarma, Bristol-Myers Squibb, Lácer, Esteve, Merck Sharp & Dohme ( MSD), Novartis y Schering-Plough.
También hay asociaciones con vocación de independencia que, sin embargo, terminan aceptando que los laboratorios les patrocinen sin darse cuenta de que les crean unas necesidades inicialmente inexistentes que con el paso del tiempo tienden a incrementarse y posteriormente son muy difíciles de obviar. De hecho, la mayoría de las asociaciones de enfermos hoy no existirían sin las “ayudas” -no desinteresadas- de las corporaciones farmacéuticas. Y es que para éstas los pacientes asociados son una fuente importantísima de promoción pues difunden la existencia de la enfermedad y, sobre todo, los tratamientos farmacológicos. Subvencionar organizaciones de pacientes y sus actividades es una inversión rentable para las compañías: el dinero que gastan en ellas revierte muy pronto con el aumento de ventas de sus medicamentos.
Un nuevo ejemplo: webpacientes.org está patrocinada por Merck Sharp & Dohme (DSM). En ella se incluye el documento Conclusiones del Asma Metaforum, es decir, las “conclusiones” de una reunión de asociaciones de pacientes de asma organizada por el ya citado Foro Español de Pacientes que se celebró en noviembre del 2004, bajo el mecenazgo principal de la mencionada multinacional. Será por eso que en un apartado de páginas relacionadas con el asma figura airosocuidadeti.com -también de Merck Sharp & Dohme-, web para padres y niños asmáticos presentada por un simpático elefantito de nombre Airoso desde la que se incita de manera constante al tratamiento farmacológico del asma. Webpacientes.org también anuncia que “en el marco del Programa Ayuda a Asociaciones del Foro Español de Pacientes se ha llegado a un nuevo acuerdo recientemente con el Departamento de Responsabilidad Social Corporativa del Grupo Sanofi-Aventis para poner a disposición de aquellas asociaciones que estén interesadas de un conjunto amplio de mobiliario de oficina de segunda mano”. Como curiosidad, en el lote figuraba -entre otros muchos enseres- la mesa de juntas de dicha corporación.
Pues bien, Webpacientes.org no es una entidad independiente: la ha creado la multinacional Roche.

EL SECTOR CRÍTICO

“La Federación Española de Hemofilia (Fedhemo) -cuya presidenta de honor es Margarita de Borbón, hermana del rey Juan Carlos I- nació al calor de un pacto entre los laboratorios farmacéuticos y la Administración tras el escándalo que se produjo a principios de la década de los 80 cuando algunos pacientes tratados con hemoderivados resultaron contaminados”, explica Josefa Lorenzo, madre de un muchacho fallecido por la contaminación de su sangre con SIDA y hepatitis C. “El Ministerio de Sanidad acordó, de espaldas a los afectados, las diferentes ayudas a percibir por muerte o contagio de Sida y hepatitis C y cedió un pabellón del Hospital Carlos III de Madrid a la Real Fundación Victoria Eugenia que recibe parte importante del dinero que corresponde a Fedhemo. Todo a cambio de que las víctimas no denunciáramos a nadie”, denuncia esta persona.
Uno de los ejemplos del “hermanamiento” entre las corporaciones farmacéuticas, la Administración sanitaria y la Federación Española de Hemofilia es que la revista Fedhemo -órgano de expresión de la federación- exhibe publicidad de la empresa Baxter, principal acusada en el caso por su preparado Hemofil. Una práctica también muy común. La Asociación de la Sociedad Española de Hipertensión-Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial posee un boletín de nombre 14nue9ve que está patrocinado por AstraZeneca, Lácer, Omron, Pfizer y Sanofi-Synthelabo.
“La Federación obtuvo de Sanidad a principios de los años noventa 601.010,21 euros y otros 120.000 de los laboratorios Baxter, compañía que ellos tenían que haber denunciado para que pagaran su parte de culpa”, denuncian los afectados. Por su parte, Dacio Villacé -que ha sido vicepresidente de Fedhemo- afirma que “el dinero de Baxter fue a parar directamente a los familiares de las víctimas y no a la Federación. Las personas que afirman eso no dicen la verdad. Fedhemo es una asociación de pacientes totalmente desligada de la industria que presenta distintos proyectos para optar a las subvenciones contempladas en los Presupuestos Generales del Estado para este tipo de organizaciones. En 1971, antes de que ocurrieran las infecciones, ya teníamos una sede en el Hospital de La Paz. Respetamos lo que opinen estas personas pero todo se decidió en asambleas”.
Otra asociación de afectados por esta enfermedad en otro país, la Federación de Hemofilia de la República Mexicana (FHRM), posee en su página web una sección de Patrocinadores donde puede leerse una carta a sus Estimados benefactores: “Este espacio, disponible para la promoción y distinción de los productos que apoyan económicamente el trabajo de la Federación, está siendo ofrecido a ustedes de forma que nuestros visitantes reconozcan e identifiquen a quienes generosamente invierten en el desarrollo de la atención de la Hemofilia en México con medicamentos de alta calidad”. La página presenta un gran enlace publicitario de la compañía Octapharma que vende preparados de plasma. La FHRM explica también que tanto el XIV Taller de Hemofilia como la XI Asamblea Nacional Oaxaca se realizaron también gracias a sus patrocinadores: Octapharma, Baxter, Novo Nordisk, Bayer, ZLB Behring y Grifols”. Puritita independencia, vamos.

CREAR ASOCIACIONES

En suma, si las asociaciones de pacientes no existen... se inventan. Tal es su rentabilidad. La Global Alliance of Mental Illness Advocacy Organizations (GAMIAO) fue fundada por la Bristol-Myers Squibb. Y la International Association of Patient Organizations (IAPO) fue creada y financiada por un consorcio de 30 compañías farmacéuticas, como bien explica Charles Medawar en la web Socialaudit.
En España la Fundación Internacional Josep Carreras para la Lucha contra la Leucemia no está sólo sufragada por el cantante como mucha gente piensa. Cuenta con empresas “solidarias” que la financian: los laboratorios Esteve, Inibsa, Amgen y Bayer. Algo que se justifica en la web: “Una empresa que da apoyo y se identifica con una causa solidaria manifiesta que su actividad se guía por principios de rectitud y valores morales”. Cristina Salvador Branera, responsable de comunicación de la misma, agrega: “A juicio de la Fundación no existe conflicto de interés con las empresas que patrocinan sus diversas actividades. En aquellos casos en que la Fundación estima que puede darse tal conflicto o cualquier otra contraindicación no establece relación de patrocinio”.
Por su parte, la Fundación Leucemia y Linfoma ha organizado eventos como el Simposio sobre Hematología realizado los días 12 y 13 de noviembre de 2004 con la colaboración de la multinacional Roche. Y la Confederación Española de Familiares de Enfermos de Alzheimer y otras Demencias (CEAFA) incluye en su página web un gran enlace con los laboratorios Esteve y otro con Neuropharma. Además, como ocurre con otras asociaciones, utiliza una figura de relevancia social: en este caso la propia reina Sofía que figura como Presidenta de Honor. LA CEAFA reúne a más de 60.000 familias y los últimos números de su revista -llamada En mente- llevan publicidad de Pfizer en la portada aparte de la de laboratorios como Neuropharma, Lundbeck o el citado Esteve. Durante este año ha celebrado el 2º Curso de Formación de Residentes en Hematología con la financiación del laboratorio Amgen y ha editado tanto el Libro blanco del mieloma múltiple en España como Hablemos del mieloma múltiple con la colaboración de Novartis. En cuanto a su proyecto de Registro Español de Leucemias cuenta con la subvención de Esteve y Pfizer.

OBSEXIONADOS

Para abrir mercados también se utiliza a médicos y “expertos” de colectivos profesionales para que se dirijan a los pacientes. Veamos un ejemplo con una de las “dolencias” sobre las que hoy está volcada parte de la industria: la impotencia sexual y, en general, toda afección relacionada con el sexo. Y en ese sentido hay que decir que quizás Lilly no esté obsexionada pero sí parece empeñada en liderar el mercado de este tipo de fármacos. En abril de 2004 la multinacional presentó la denominada II Campaña Nacional de Salud Sexual -que en 2005 ha tenido continuidad-, muy difundida por los medios de comunicación. Y entre las aportaciones informativas de la compañía se hallan las declaraciones de Ignacio Moncada Iribarren, vicepresidente de la Asociación Española de Andrología (ASESA), quien después de realizar algunas declaraciones llenas de obviedades como “la comunicación en pareja es el primer paso hacia la búsqueda de soluciones”, dijo tener ¡Eureka!, la solución para la impotencia. “Actualmente existen diferentes opciones para esta patología (...) pero Cialis, fármaco oral de última generación, dispone de un elemento diferenciador”... citaría sin reparos Moncada en su bla, bla, bla de promoción ya nada encubierta sobre el preparado. Moncada también es presidente de la Asociación Española para la Salud Sexual (AESS). Un fichaje pues muy completo para Lilly, corporación para la que Moncada ha realizado al menos dos trabajos: Estudio doble-ciego controlado con placebo de seguridad y eficacia con el tratamiento con IC351 en pacientes diabéticos con disfunción eréctil y Estudio abierto de seguridad a largo plazo con el tratamiento con IC351 en pacientes diabéticos con disfunción eréctil. En suma, fueron la Asociación Española para la Salud Sexual (AESS) y Lilly las entidades que impulsaron conjuntamente la Campaña Nacional de Salud Sexual.
Por su parte, Bayer -que junto a GlaxoSmithKline posee el fármaco Levitra contra la impotencia- difundiría un comunicado con el lamentable título La disfunción eréctil, mucho más que una enfermedad. En él se comenta un “encuentro informativo” organizado por las dos empresas en el que intervinieron los doctores José María Pomerol -Jefe del Servicio de Andrología de la Fundación Puigvert de Barcelona-, Cristina Fernández Micheltorena -coordinadora del Grupo de Trabajo de Urología de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (SEMFyC)- y el ya mencionado Ignacio Moncada -esta vez como Jefe de la Unidad de Andrología del Hospital Gregorio Marañón de Madrid-. Por supuesto, lo de menos fue intentar demostrar que la impotencia es “mucho más que una enfermedad” y lo de más hacer publicidad de Levitra.
Y es que no hay como tener un cargo en alguna sociedad relacionada con cualquier enfermedad, estar abierto y tener buenas relaciones con la industria farmacéutica para hacer el agosto.

LA FÁBRICA DE PACIENTES

A fin de cuentas, ¿quién puede ofrecer más confianza a un paciente que una asociación de enfermos con sus mismos problemas? Sin embargo bajo la apariencia de organizaciones sin ánimo de lucro se esconden gigantescos intereses económicos. Los días 7, 8 y 9 de junio de 2004 el Ayuntamiento de Majadahonda celebró las Primeras Jornadas de Prevención de la Osteoporosis. Fueron organizadas por la Concejalía de Sanidad del citado consistorio y el evento contó con la colaboración de la Fundación Hispana de Osteoporosis y Enfermedades Metabólicas Óseas (Fhoemo). Es cierto que la osteoporosis -una disminución de la masa ósea que pone a los huesos en peligro de fractura- es una dolencia que cada vez preocupa más y no presenta síntomas claros. Por eso durante esos días se realizaron densitometrías óseas a mujeres mayores de 45 años que, sin dudarlo, se prestaron a hacerse las pruebas. Sólo que tras las exploraciones a toda persona a la que se le detectó alguna anomalía se la invitaría a visitar a un médico y conocer los productos que hay disponibles en el mercado. En suma, no es más que otra estrategia para promocionar fármacos a la que cada vez se prestan más instituciones públicas y que pagamos entre todos. El colmo de la desfachatez.
Ese mismo mes de junio el portal MedicinaTV.com -que suele difundir las campañas de Fhoemo- publicó una noticia según la cual un 65% de las mujeres alicantinas que participaron en la campaña de la citada asociación Por tus huesos padece osteoporosis. Uno de los párrafos explicaba: “Tras la detección de las anomalías las mujeres fueron informadas sobre la consulta médica que deberán realizar y sobre los tratamientos que con probabilidad tendrán que seguir en el caso de padecer osteoporosis”. Sin comentarios. La misma web publicaría una entrevista con Nuria Guañabens, médico adjunto de Reumatología del Hospital Clínico de Barcelona, en la que se le preguntaba: “¿Por qué no se hacen densitometrías a todas las mujeres?”. Y ésta contestaba: “El problema es que la población en riesgo de osteoporosis es muy elevada. En términos generales un tercio de las mujeres postmenopáusicas sufren osteoporosis. Eso significa alrededor de dos millones y medio de mujeres en España y es complicado hacer el 'screening' a todas. Por otro lado, si se hace la densitometría pero sólo se va a recomendar leche y sol pues no hace falta. Hay que recetar fármacos adecuados. Por eso se recomienda seleccionar a la población que tiene un mayor riesgo de padecer fracturas”. En suma, hay que recetar. Luego, ¿quiénes están detrás de Fhoemo? Los de siempre. En la propia web se reconoce que entre sus “socios corporativos” figuran Aventis, Novartis, Lilly y Merck Sharp & Dohme (MSD)
En pocas palabras, hoy las asociaciones de enfermos no son independientes y siempre orientan a los pacientes hacia el consumo de fármacos. Las multinacionales farmacéuticas las utilizan para abrir nuevos mercados y dar una imagen de responsabilidad social pero sólo pretenden normalizar su omnipresencia en todos los ámbitos de la salud. La Asociación Nacional de Consumidores y Usuarios de Servicios de Salud (ASUSALUD) denunció en la asamblea regional murciana la campaña realizada por el Colegio de Farmacéuticos de Murcia y Fhoemo con el apoyo de la Consejería de Sanidad de la citada comunidad autónoma destinada a buscar personas que puedan desarrollar osteoporosis para someterlas a “tratamiento preventivo”. ASUSALUD advirtió sobre el “carácter comercial” de la iniciativa que “vulnera principios constitucionales” al someter a los “supuestos futuros enfermos” a un tratamiento que, “por los resultados de los estudios científicos publicados hasta ahora, no pasa de ser un ensayo clínico del que debería informarse a los interesados”. Casualidad o no por aquellas fechas -principios del 2004- Fosamax -el fármaco para la osteoporosis fabricado por Merck Sharp & Dohme, socio corporativo de Fhoemo- fue el segundo preparado más vendido en España. Su facturación creció un 43% con respecto al año anterior.
Nada es tan rentable como alarmar a la población, meterla el miedo e incitarla a tratarse preventivamente con fármacos.

LA TRAMPA DE LA FINANCIACIÓN

Otro asunto clave es la financiación de las organizaciones de enfermos. Porque cuanto más dinero recibe una asociación de pacientes por parte de la Administración o de empresas privadas mayor es la cantidad de actividades que realiza, pero a cambio de crearse una fuerte dependencia. Dicho de otra manera, su libertad e independencia queda mermada y se mostrará menos crítica que otras asociaciones que disponen de menos fondos pero su autonomía les permite exigir soluciones a sus problemas con mayor decisión. Hoy la mayoría de las federaciones de pacientes reciben sus ingresos a través de las cuotas de los socios -alrededor de un 36%- y de las subvenciones públicas -en torno al 50%- procediendo el resto -un 15%- de aportaciones privadas. De manera que las ayudas públicas y privadas se antojan decisivas.
El asociacionismo de los enfermos surgió de la falta de respuesta de los fármacos y de la ineficacia de los tratamientos. Y eso preocupó tanto a la gran industria farmacéutica que decidió introducirse en las asociaciones para controlarlas y, cuando no pudo conseguirlo, crear otras paralelas a las que inmediatamente dotaron de muchos más medios y “prestigio” a base de campañas de marketing, organización de eventos patrocinados y el reclutamiento de personalidades a las que se ofrece figurar en un cargo honorífico. Una estrategia en la que, por cierto, es especialista la Asociación Española contra el Cáncer, principal valedora de los cuestionados tratamientos de Quimioterapia y Radioterapia.
Es más, los peones de las multinacionales en la Administración sanitaria intentan que se exija una acreditación social para las asociaciones de pacientes y así cribar a los “interlocutores válidos”. Quieren para ello establecer requisitos como especificar cuáles son los objetivos fundacionales del colectivo, su nivel de información y formación o los recursos e infraestructuras que poseen. Proyecto que, de salir adelante, favorecerá a las organizaciones más grandes, mejor financiadas y más cercanas en sus presupuestos ideológicos y su práctica del poder. Las asociaciones críticas, con pocos recursos o autogestionadas y cuyo nivel de formación e información sea demasiado bueno -o quizás escaso- corren el peligro de la marginación. También se trabaja en la creación de una escuela de gestores de asociaciones de pacientes como herramienta para controlarlas.
Claro que estas ideas no son nuevas. Existe una comunicación de la Comisión Europea de 1 de julio de 2003 titulada Una industria farmacéutica fuerte en beneficio del paciente que está marcando las pautas en cuanto al control de la información que reciben los ciudadanos en materia de salud. Con la excusa de mejorar la calidad de los sitios web -a los que cada vez acuden más los pacientes para informarse- “la Comisión propone que se reflexione sobre la posibilidad de crear etiquetas europeas de aprobación de dichos sitios”. La idea, en suma, es establecer la censura previa. Así de simple.
Hoy la Asociación Federal Alemana de la Industria Farmacéutica ofrece ya seminarios incluso a los miembros de los grupos de autoayuda para “enseñarles” a informar sobre las enfermedades a la ciudadanía. Y que, por supuesto, expliquen sólo lo que a ellos les interesa.

PROFESIONALES DE LAS RELACIONES PÚBLICAS

Terminamos. Es evidente que las multinacionales farmacéuticas intentan controlar por completo las asociaciones de pacientes, infiltrarse en ellas, subvencionarlas para así manipularlas o, simplemente, crearlas sin más. Pretenden con ello acallar toda reivindicación que no se dirija exclusivamente hacia la Administración -que en gran medida controlan- o que pueda romper el consenso establecido en torno al modelo sanitario mercantilista. En España Farmaindustria insiste en “profesionalizar” la gestión de las organizaciones de pacientes. El objetivo es doble: impedir que aparezcan asociaciones que carezcan de grandes recursos -lo que a las empresas que integran les sobra- y jerarquizarlas Porque toda entidad jerarquizada es más fácilmente manejable. Basta con dispensar “atenciones” a la cúpula para ejercer el poder sobre la base. Algo que no pasa sólo en nuestro país sino en todos aquellos en los que opera la gran industria farmacéutica.

Miguel Jara

domingo, 15 de abril de 2007

A Propósito de Al Gore... hablemos de la verdad incómoda para él...

CONVIENE NO OLVIDAR QUIÉN ES Y DE DÓNDE SURGE ESTE PERSONAJE:



Cuando Al Gore ejercía su papel de vendedor de drogas al servicio delas multinacionales



Por Alfredo Embid



Hay un episodio importante en la biografía de Al Gore que se ha "olvidado" incluir en su propagandística película. En verano de 1999 cuando era vicepresidente de los Estados Unidos Al Gore se reunió en privado con Thabo Mbeki, Presidente de Sudáfrica, para discutir como abaratar el medicamento AZT para tratar el SIDA y que Sudáfrica lo importase masivamente. El interés de Al Gore por ayudar a África no era nuevo. Un año antes, en 1998, la parejita Clinton - Gore bombardeaban con mas de 12 misiles de crucero la fábrica de medicamentos El Shifa en Sudán, con la excusa fraudulenta de que producía armas químicas (lo que se comprobó ser absolutamente falso). La "ayuda" tuvo como resultado destruir la producción del 90 % de los medicamentos esenciales que se utilizaban en el país y su independencia con respecto a las multinacionales médicas. Es incalculable el número de sudaneses que murieron por no disponer de los medios para tratar las enfermedades mortales. La parejita Clinton Gore también llevaba años contribuyendo a ayudar a África en el tema del SIDA promocionando cientos de ONG para hacer campañas de terrorismo sexual y dar condones. Al mismo tiempo se suprimían las donaciones de medicamentos esenciales para tratar las enfermedades endémicas que habían sido renombradas como SIDA con la colaboración de los CDC norteamericanos y de su división secreta el EIS (la CIA médica para los amigos). La consecuencia de ambas estrategias combinadas era evidentemente reducir la natalidad y aumentar las muertes, es decir despoblar. Pero los africanos seguían follando, no usaban los condones así quehabía que pensar en otra cosa. Al Gore pretendía vender a los negros un medicamento demostradamente tóxico que fue rechazado hacía décadas por el organismo oficial decontrol de drogas y alimentos (la FDA) como quimioterapia para tratar el cáncer por sus graves efectos secundarios. Todo el mundo sabe que la quimioterapia contra el cáncer, incluso a dosis pequeñas y espaciadas, tiene efectos de producir anemia e inmunodeficiencia entre otros y el AZT no era una excepción, era incluso más tóxico y por eso no se aceptó. Decenas de años después el AZT resurgía de las cenizas de sus estudios toxicológicos como un ave fénix que iba a salvar a la humanidad de la peor epidemia de todos los tiempos. Fue el primer medicamento autorizado por la FDA para administrárselo a dosis altas y en continuo a enfermos diagnosticados de sida. Hemos publicado la historia, muy bien hecha por nuestros amigos los periodistas de investigación norteamericanos Celia Farber y John Lauritsen, de cómo se falsearon los estudios para hacerlo aceptable. Además el AZT se administró también a personas que simplemente eran seropositivas y que no tenían SIDA. Y hay que recordar que los tests de seropositividad son un fraude científicamente demostrado, dan falsos positivos, reacciones cruzadas con más de 70 enfermedades y que según nuestro amigo, el catedrático de inmunología Dr. Roberto Giraldo, la seropositividad solo indica un mayor grado de estrés oxidativo. Es oportuno también recordar que el importante estudio Concorde, financiado en parte por los laboratorios B. Wellcome que producían el AZT y que tenía como objetivo extender el mercado a los seropositivos fue un fracaso. Bueno un fracaso para los industriales aunque un triunfo para los seropositivos, pues concluyó no teniendo más remedio que admitir una mayor mortalidad en el grupo de pacientes de los países en que se tomaba. El AZT, según numerosos estudios independientes publicados en la literatura científica produce entre otras cosas: cáncer (linfomas), hepatitistóxica, demencia, anemia e inmunodeficiencia, es decir Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida por AZT. Además es genotóxico y teratógeno; a pesar de ello se está administrando a mujeres embarazadas. Numerosos científicos oficiales incluyendo miembros de la Academia de Ciencias Norteamericana y profesores eméritos de biología molecular, salud pública, epidemiología, inmunología, anatomía patológica, microscopia electrónica y a varios Premios Nobel intentaron hacer oír sus voces contra la difusión de este veneno desde el comienzo. ¿Habéis oído hablar de ellos? Probablemente no. Sus opiniones fueron eficazmente silenciadas por la censura científica. Dar un medicamento que produce SIDA a enfermos diagnosticados de SIDA, o que supuestamente pueden tenerlo, riza el rizo del absurdo. ¿Cómo es posible que un medicamento que se consideró demasiado tóxico para dárselo con cuentagotas, en discontinuo a enfermos de cáncer luego se aceptase para dárselo a enfermos ya inmunodeprimidos a dosis altas y en continuo? No hay ninguna justificación científica, para ello. La única posible explicación es que las personas afectadas de cáncer, para las que originalmente se propuso, son toda la población en general, mientras que las personas con SIDA no. Especialmente al principio las personas etiquetadas de SIDA eran drogadictos, homosexuales, haitianos, negros, o varias cosas a la vez, es decir excedentes de la población. De hecho nadie de los que tomaron AZT en los primeros años sobrevivió. Fueron exterminados por el "medicamento" que se llamó acertadamente "el SIDA por receta". Esta información se hizo cada vez más evidente. Se crearon asociacionesde afectados que se apoyaban en los científicos que lo denunciaron desde el principio y que pagaron un alto precio por hacerlo. El laboratorio que lo fabricó se vio acusado de asesinato por las familias de las víctimas, pero oportunamente B. Wellcome desapareció en el espacio de las crecientes fusiones transnacionales y ahora ya no existe aunque, por supuesto, sigue vivo incluido en Glaxo Smith Kline, que actualmente es 2ª multinacional farmacéutica planetaria con unas ventas de unos 33.000 millones de $ en el 2004. Cuando el mercachifle Al Gore fue a vender a los negros el veneno que ya no querían tomar los blancos, las ventas de AZT habían declinado en los países desarrollados (aunque aun se sigue usando a pequeñas dosis en los actuales cócteles). Al Gore pretendía remediar esta catástrofe industrial vendiéndoselo de saldo a los africanos con la excusa de la ayudarles en una epidemia racista y ficticia orquestada desde EEUU. Una jugada magistral: - Como ya no es posible vendérselo a los blancos y menos aún a los seropositivos que no tienen ningún síntoma, como la disidencia escreciente en occidente, con lo que los clientes potenciales disminuyen, hay que crear nuevos mercados y el tercer mundo es perfecto para compensar la disminución de ventas. Pero en este caso Al Gore no pretendía solo vender a los negros algo para aumentar los beneficios de la multinacional Bourroughs Wellcome, estrechamente ligada a Rockefeller y posteriormente absorbida por Glaxo. Pretendía algo más. - Se pretende vender un medicamento prohibido que produce inmunodeficiencia a los negros que ya tienen inmunodeficiencia a causa de su creciente empobrecimiento. Es decir por la falta de proteínas, de agua limpia y del SINA Síndrome de Inmunodeficienca Nutricional Adquirido. - Se pretende vender no solo para enfermos inmunodeficientes ya condenados, sino también para los seropositivos, especialmente niños que no tienen nada, a pesar de que el estudio Concorde demostró que se mueren más los que lo toman. Pero tal vez se trata de eso, de matarlos antes y más eficazmente. - Se pretende confirmar la hipótesis de la transmisión sexual que estaba cada vez más en contradicción con los hechos. Pocos años antes de la época en que Al Gore emprendiese su campaña africana, el sida en Estados Unidos afectaba a un 90 % de hombres y solo un 10 % de mujeres. Algo impresentable. Desde 1984 los CDC se habían frotado las manos cuando encontraron que en África afectaba por igual a ambos sexos. Esta era pues una ocasión de volver sobre el cuento del sida heterosexual. - Se reforzaba la impresentable definición del SIDA que ha cambiado ya 5 veces. Como el medicamento provoca los síntomas y enfermedades de la enfermedad que pretende tratar (básicamente la inmunodeficiencia) y las enfermedades que forman parte de los criterios que definen el SIDA en Occidente (tener un tests positivo + alguna de las 32 enfermedades definitorias) la aparición de estas enfermedades confirma la fraudulenta hipótesis oficial. - Se oculta que los diagnósticos del SIDA en África encubren y ocultan los de las enfermedades endémicas por el aumento de la pobreza, con la colaboración de la OMS al servicio de los CDC. Al Gore se convierte en un continuador de la política de tapadera que tiene una larga historia. Está demostrado que su origen se remonta al programa para vencer al cáncer de Nixon, cuando todo el dinero se dedicó a la investigación de que el cáncer era causado por retrovirus (porque no matan las células que infectan), desviándolo de la investigación de las autenticas causas del cáncer: la contaminación industrial química y sobre todo radiactiva. El origen medioambiental del cáncer fue eficazmente ocultado con este programa orientado exclusivamente a los retrovirus. Pero a Al Gore le salió el tiro por la culata...En octubre de 1999 el presidente Mbeki cuestionó la seguridad del AZT en una conferencia a los líderes provinciales y concluye que "un gran volumen de literatura científica afirma que su toxicidad lo convierte en un peligro para la salud." Y lo que es peor junto con su ministra de sanidad empezó a cuestionar toda la hipótesis oficial del SIDA. A partir de aquí se produjeron una cascada de reacciones muy significativas que demuestran que el SIDA no era un problema médico. En sólo unos meses se movilizan todos los "expertos" de organizaciones como la OMS, UNICEF, hasta llegar a una insólita reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, para culminar en las declaraciones de Clinton "el SIDA es una amenaza para la seguridad nacional de los EEUU", recogidas unánimemente en todos los medios de desinformación. En noviembre Al Gore contraataca "humanitariamente" pide al Congreso más dinero: 350 millones de $ para "ayudar" a África. Unas semanas después, en Seattle, Clinton promete que USA "ayudará" a los países como Sudáfrica a "obtener" drogas anti-VIH. En el mismo mes la ONU comenzó un programa para "evitar la transmisión del VIH de las embarazadas a sus hijos". El programa consistía en dar a las seropositivas el AZT a pesar de las evidencias de que esteratógeno, que produce malformaciones en los fetos demostradamente y SIDA a quien no lo tiene. En diciembre de 1999, Naciones Unidas advirtieron que "África corre el riesgo de convertirse en un continente de huérfanos a consecuencia del síndrome". Un documento confidencial de la OMS demuestra el fraude en la base de esta declaración, en el concepto mismo de huérfano que simplemente significaba que uno de sus padres estaba ausente o había muerto en las guerras que asolaban el continente . La agencia UNICEF se alineó en el mismo sentido. Y llegamos al paroxismo de la histeria contra la disidencia del SIDA en el año siguiente. El 9 de enero de 2000, el Consejo de Seguridad de la ONU con sus 15 miembros se reunió por primera vez en una sesión extraordinaria para debatir un problema de tipo sanitario: el SIDA y sus consecuencias en África.La reunión fue convocada por la Casa Blanca, que este mes ocupaba la presidencia del Consejo, para dar publicidad de su política hacia África. Al Gore, presidió la reunión: "Hay una epidemia que nos amenaza. La Administración solicitará al Congreso más dinero para el SIDA en África". Curiosamente en el mismo mes en que se producía esta insólita reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, el presidente Mbeki había tomado contacto con el grupo de científicos disidentes "Reappraising AIDS" invitándolos a un debate en su país (que se realizó en el verano a pesar de la creciente oposición). En abril, el documental "Search for solutions" (En busca de soluciones) es emitido a toda África en el programa "Carte Blanche de M Net". Incluye una entrevista a Thabo Mbeki y fragmentos de otros programas realizados por nuestra amiga Joan Sentón y su equipo de Meditel sobre el SIDA en África, y sobre la experimentación en Inglaterra de fármacos tóxicos como el AZT en niños africanos y del tercer mundo. El programa es censurado en occidente y no se emitirá en ninguna cadena de TV occidental. Nosotros lo tradujimos al español y lo editamos en vídeo. Por primera vez se vio públicamente en nuestra contraconferencia a la conferencia oficial del SIDA de Barcelona, en el 2002. El 3 de abril por si fuera poco Mbeki, escribió a Clinton y a otros presidentes del mundo una carta donde muy diplomáticamente denunciaba a la ortodoxia del SIDA y criticaba la censura en la ciencia. Como era de esperar los medios de desinformación no la publicaron. La respuesta de la Casa Blanca no tardó en llegar. El 30 de abril de 2000 Clinton dedo índice en alto, declaró: "el SIDA es una amenaza para la seguridad nacional de los EEUU", basándose en el informe del Consejode Seguridad Nacional y en un informe de los servicios de inteligencia norteamericanos. Una estrategia en la línea despobladora del Memorando secreto 200 de H. Kissinguer, que reconocía "que el crecimiento de la población era una amenaza para la seguridad nacional de los EEUU". Es decir una amenaza a África y a todo el tercer mundo con que si no se someten a la hipótesis ortodoxa del SIDA diseñada en USA, serán considerados como un peligro, como agresores de la seguridad nacional de los Estados Unidos y colocados al mismo nivel que los terroristas. Clinton anuncia un aumento de la ayuda "humanitaria" por parte de EEUU a 47.000 millones de pesetas. El dinero extra que se va dedicar al SIDA servirá de chantaje para imponer la hipótesis oficial a los gobiernos del tercer mundo. La "ayuda" se les impondrá, al igual que se les ha impuesto, desde hace décadas, cumplir cuotas de esterilización y programas de control de la población, incluyendo los anticonceptivos implantables y las vacunas con esterilizantes para recibir ayuda, para negociar su deuda con el FMI o para no disfrutar de la visita de los misiles USA. Clinton después de abandonar su cargo se ha convertido en un paladin de la hipótesis oficial del Sida. Al igual que Al Gore lo es del cambio climático. Ambos viajan por todo el mundo dando conferencias humanitarias adiestro y siniestro (y forrándose). En 2002 Clinton participó en el circo dela conferencia oficial del sida en España) junto con otros payasos (ver foto). Fotos de la conferencia oficial del SIDA Barcelona 2002. Mientras, nosotros nos manifestábamos fuera y organizábamos una conferencia de trabajo que titulamos "contra la censura en la ciencia". Este dúo dinámico pretende vendernos algo muy distinto de lo que estándiciendo con la complicidad de los medios de desinformación. Al Gore y Clinton el vicepresidente y presidente del país más poderoso del mundo confirman su papel de vendedores al servicio de las multinacionales, que los siguen contratando por sus buenos servicios prestados. Una prueba magnífica de que los políticos no gobiernan. Confirman también la función de su país: ser el perro guardián del orden, de los intereses de las multinacionales, de los banqueros y del poder financiero. La parejita Al Gore - Clinton, mienten porque no hay ninguna epidemia en África de una enfermedad infecciosa llamada SIDA. Ocultan que lo que está aumentando es el hambre y las enfermedades ligadas a la pobreza creciente. Mienten porque ni el SIDA ni el cambio climático son los problemas más graves que tiene la humanidad como ambos plantean en sus respectivas cruzadas de pacotilla. Si bien es cierto que los efectos del cambio climático supondrán un problema en un futuro (sobre cuyas fechas los expertos no se ponen de acuerdo), los efectos de la contaminación radiactiva, de la que no hablan, sobre la salud para la humanidad los estamos padeciendo ya desde hace décadas. Con la utilización de las nuevas armas radiactivas de las que hizo amplio uso nuestra parejita, la situación no ha hecho más que agravarse y no sólo en los países bombardeados. Ocultan que la ciencia fraudulenta, a la que constantemente se remiten, sirve de coartada para que sigamos ignorando que la creciente contaminación radiactiva es la causa del aumento de las enfermedades de civilización, las alteraciones de la inmunidad, del cáncer y lo que es peor: del aumento del deterioro del patrimonio genético de la humanidad deforma irreversible.

Para saber más sobre el SIDA, ver entre otros :
- Alfredo Embid. "África se rebela contra la ortodoxia racista del SIDA".
- "¿Existe el SIDA en África? Cómo inventar una epidemia".
- "Del control de la población al eugenismo". Nº 59 de la revista de Medicina Holística. Disponibles en la sección de artículos gratuitos de la AMC.
- ver además los vídeos que hemos editado en DVD sobre el sida enÁfrica con los reportajes realizados sobre el terreno de J. Shentón,Meditel.
Para saber más sobre la contaminación radiactiva ver los anteriores boletines "armas contra las guerras".



http://www.amcmh.org/

Corrupción en el sistema sanitario español




por Antonio Muro

www.dsalud.com




El gasto farmacéutico sigue creciendo en España. En febrero de este año aumentó un 10,06% con lo que el incremento acumulado en los 2 primeros meses es ya del 9,91%.
Todas las alarmas han sonado. Y ese gasto descontrolado ha llevado al ministerio a dictar nuevas normas para las visitas que hacen los comerciales de los laboratorios a los médicos. ¿Por qué esa medida y no otra? La respuesta es sencilla: porque hoy las leyes se incumplen, los códigos éticos no se respetan y los "regalos" y "recompensas" económicas de las multinacionales para conseguir un aumento en la prescripción de determinados medicamentos ha corrompido el sistema. El paciente empieza a no saber si su médico le receta un fármaco basándose en una valoración imparcial de sus síntomas o como respuesta -consciente o inconsciente- a las "atenciones" que reciben de los fabricantes.No hace muchos días, mi madre -una mujer en la frontera de los setenta- regresó de la consulta del cardiólogo. Por suerte se encuentra bien pero el médico le comentó que tenía el colesterol alto y debía recetarla un medicamento. De vuelta de la farmacia insistí para que leyera el prospecto. Y en él ponía bien claro que estaba expresamente prohibido para quienes hubieran sufrido algún problema hepático, justo el caso de mi madre. El médico, sin embargo, no le había preguntado nada a ese respecto.¿Descuido? ¿Ignorancia? ¿Recetar por recetar? o ¿Recetar por ingresar? El resultado -que desde luego podía haber sido mucho peor para su salud- fue que alguien, en algún lugar, oyó sonar una vez más el timbre de la caja registradora por la venta de un medicamento que nunca será utilizado.¿Quién no ha visto, estando en la sala de espera de alguna consulta médica, a uno o varios señores perfectamente trajeados y aparentemente sanos que, cartera en mano, esperan ser recibidos por el médico? Pues se trata de los "visitadores médicos", constituyen la punta de lanza de las multinacionales farmacéuticas y han acabado por convertirse en la piedra angular del sistema sanitario ya que su misión es informar de los nuevos medicamentos lanzados por su compañía. "Informar", sí... pero sobre todo "vender" su producto -el medicamento que representan- ya que, como cualquier representante comercial, cuanto más venda mayores serán sus beneficios, los de su empresa y los de los accionistas de la misma. Comienza así un proceso que tiene más que ver con los negocios que con la salud. Hasta tal punto que la propia Federación de Asociaciones de Defensa de la Sanidad Pública lo ha denunciado con rotundidad:"La prescripción fundamentada en la ciencia no es la más predominante en nuestro entorno y en muchas ocasiones la prescripción sesgada e inducida se excusa aduciendo la, para algunos, sacrosanta libertad de prescripción que, en la práctica, no es más que un eufemismo y un juego de influencias que dejan en la mayoría de los casos muy poco margen de maniobra a la verdadera libertad terapéutica y que, con demasiada frecuencia, ampara corruptelas, prácticas deshonestas y complicidades con la industria del medicamento y las multinacionales farmacéuticas".






LA LOCA CARRERA POR VENDER CADA VEZ MÁS





El negocio de la industria farmacéutica no está en cuidar de la salud de las personas.Que nadie se engañe. El negocio es la venta de medicamentos. Y ahí se encuentra la base de uno de los principales problemas de nuestra Sanidad porque el gasto en medicinas subió el año 2002 hasta los 7.972 millones de euros, un 9,9 % más que el año anterior y tres puntos por encima de las perspectivas de la Administración. Claro que no se trata de un problema exclusivo de nuestro país: todas las naciones desarrolladas se enfrentan al mismo problema. Una escalada mundial constante que podría resumirse en la siguiente igualdad: los sistemas sanitarios pierden (con el dinero de todos) = las multinacionales ganan (nuestro dinero).La prueba es que la industria farmacéutica fue la más rentable en Estados Unidos durante el 2001. Diez compañías del sector se encuentran entre las 500 corporaciones estadounidenses más "ricas" según la lista que elabora cada año la revista Fortune.Son -por orden de ingresos- Merck, Johnson & Johnson, Pfizer, Bristol-Myers Squibb, Pharmacia, Abbott Laboratories, Wyeth, Eli Lilly, Schering-Plough y Amgen. Juntas ganaron en el 2001 la friolera de 37.200 millones de dólares (9.200 millones más que en el 2000). Aunque lo más significativo es que sus beneficios aumentaron un 32%, en el mal año general del 2001 cuando las ganancias de las demás compañías que aparecen en la lista disminuyeron una media del 53% Obviamente, para poder mantener el ritmo, para seguir ganando el pulso a la Sanidad Pública, las farmacéuticas tienen que mantener la presión sobre los médicos que son, en definitiva, los encargados de las prescripciones. Y como la intención primordial de las multinacionales no es curarnos sino vender, vender y vender... buscan las mejores maneras de hacerlo. Pues bien, según un reciente análisis efectuado por una empresa de marketing los problemas que se le plantean a la industria farmacéutica a corto plazo son los que transcribimos tal cual apunta el informe:


-La introducción de controles de precios por parte del gobierno (por ejemplo, reformas en el programa de asistencia a mayores).


-El aumento en los costes de I+D y de lanzamiento de los productos nuevos.


-El hecho de que en algunos países pueden recetar los medicamentos un número cada vez mayor de personas: médicos, licenciados en farmacia y hasta enfermeros.


-El aumento de la competencia en los mercados globales.


-La reducción de la exclusividad, la expiración de patentes y los medicamentos genéricos. Para lo cual -dice el informe- las empresas farmacéuticas deben llegar a obtener "el máximo de ventas" en poco tiempo "aumentando la actividad del marketing".





REGULAR A LOS VISITADORES





En definitiva, la Administración -consciente de que a los pies del gasto sanitario se ha abierto un agujero negro capaz de devorarlo todo-, trata de tomar medidas. Y una de las más recientes, como decíamos, ha generado polémica porque se trata de una nueva regulación -copiando la recientemente implantada en Estados Unidos- sobre las relaciones entre los visitadores y los médicos. Una normativa que prohíbe a los visitadores mantener reuniones con un solo facultativo, regula los horarios de las visitas y estipula que esa actividad "no perturbe" la atención a los pacientes. Con lo que es la propia Administración la que indirectamente reconoce la existencia de ese problema oculto dejando entrever lo que es un clamor sordo: que la actual relación visitador-médico se ha convertido en muchos casos en una relación viciada en la que los laboratorios aprovechan la lamentable situación sociolaboral de los médicos -ya denunciada en Discovery DSALUD hace dos meses- para "alquilar" voluntades -y conciencias- mediante regalos, congresos, viajes o, directamente, dinero en metálico (y en negro). ¿Lo hacen todos los visitadores? ¿Aceptan todos los médicos? Desde luego que no. Pero que es una práctica habitual -muy fructífera para las multinacionales- lo demuestran las altas inversiones que dedica la industria a este capítulo de "incentivos".Teóricamente todo esto es imposible porque existe un marco legal que lo impide. Es el caso del Real decreto 1.416/94 que desarrolla la Ley del Medicamento de 1990 y que regula la publicidad de los medicamentos de uso humano y establece las condiciones de los "incentivos" y el "patrocinio" de reuniones científicas. Además existen diversas regulaciones de las comunidades autónomas y un marco deontológico que lo imposibilita. Nos referimos al Código de Ética y Deontología Médica que en el capítulo V -artículos 18 al 22- establece los criterios de prescripción y responsabilidad en la formación científica. Sin olvidar el nuevo Código español de buenas prácticas para la promoción de los medicamentos aprobado por las propias compañías. Y, sin embargo, a pesar de todo ello, la Administración sanitaria sigue sintiendo la necesidad de regular este ámbito. ¿Por qué? Rogelio Altisent, Director del Instituto de Bioética y Ciencias de la Salud -sito en Zaragoza-, al analizar las "estrategias" de las compañías farmacéuticas para "captar clientes", explica que los procedimientos "normales" que están usando incluyen las siguientes prácticas:-Incentivación directa de la prescripción mediante algún tipo de compensación a posteriori:-Retribución material personal al facultativo que firma la prescripción (regalos sustanciales o compensación económica directa) -Retribución material personal como compensación por un supuesto ensayo de farmacovigilancia.-Financiación de los gastos personales de asistencia a reuniones científicas.-Retribución material al centro sanitario: material informático, libros, financiación de actividades.-Incentivación indirecta a la prescripción mediante algún tipo de regalo o compensación de relevancia científica o no:a) De valor irrelevante: un libro, una invitación a un espectáculo.b) De valor relevante: un congreso, un viaje de placer...En suma, en ese informe se reconoce lo evidente: que hay médicos a los que se paga por recetar lo que las compañías quieren situar en el mercado. Es un escándalo conocido... pero nadie lo denuncia. Claro que, ¿quién lo va a hacer? ¿Los médicos sobornados? ¿Los visitadores que sobornan? ¿Las compañías que compran o alquilan las voluntades y conciencias de ambos? Es más, son muy pocos los médicos que, como el doctor Ángel García Prieto, siendo Secretario del Colegio de Médicos de Asturias, han sido capaces de denunciar lo que sucede en público. Este médico tuvo la valentía de afirmar que la práctica del "tarugueo" (dícese de la actividad que consiste en conceder beneficios a un médico para que recete determinados medicamentos) estaba llegando ya demasiado lejos:cacerías, fines de semana esquiando, vacaciones en Nueva York... Eso sí, siempre dentro del vaporoso campo de las generalidades.Perpetuado en el tiempo, consentido por todos y alentado por unos pocos las multinacionales han creado un enorme agujero negro que lo devora todo (voluntades, vocaciones, dinero...) y del que sólo pueden percibirse los límites, no por lo que se puede ver de él sino por sus efectos sobre todo lo que le rodea (como en el caso del fenómeno astronómico). Lo que se percibe ha llegado a ser escandaloso. Indicios hay ya muchos. Y las normas que restringen el valor de los "regalos" y los compromisos "personales" difícilmente van a acabar por sí solas con el problema porque el agujero es insaciable: la industria necesita cada vez más y más ventas. Y para lograrlo no va a renunciar a ningún método.En el mejor de los casos y con los medios "lícitos", publicidad, información..., las compañías farmacéuticas, llevadas por su ansía de vender, han generado un clima de presión difícilmente sostenible. "La situación actual es indigna y detrae tiempo de la atención al paciente así como de las actividades docentes", reconocía Marian Dal Re, jefa del servicio de Control Farmacéutico y Productos Sanitarios de la Comunidad de Madrid en un foro de debate sobre el tema celebrado en Madrid a instancias de la Fundación Otime (Oficina Técnica Internacional del Medicamento en España). Sólo en Madrid hay alrededor de 3.000 comerciales que trabajan 250 líneas de venta recorriendo diariamente los centros asistenciales. En toda España son unos 18.000.El Director General de Farmacia del País Vasco, Gonzalo Trincado, ha llegado a afirmar:"A los visitadores se les prepara para vender, no para informar. La visita médica no se realiza de acuerdo con las necesidades del médico".Unas palabras que corroboraba el doctor Ángel Puras -del Servicio de Medicina Interna del Hospital General de Albacete- en la revista Medicina Clínica en la que reconoce que la mayor influencia que tienen los galenos a la hora de recetar productos contra la hipertensión viene de los visitadores de los laboratorios farmacéuticos. "En España - asegura- los estudios indican que el 60% de los médicos receta de acuerdo a lo que han escuchado a los representantes de la industria. Un 30% se instruye leyendo revistas del sector y sólo un 15% obtiene información de congresos médicos".





LA PERVERSIÓN DE LOS REGALOS





En el peor de los casos, primero están los "regalos". Para entender el problema es preciso enmarcarlo en el comportamiento de las grandes multinacionales internacionales. Mientras los médicos insisten en que no se ven influidos por los regalos, el comportamiento de las compañías farmacéuticas parece indicar todo lo contrario. De hecho, en Estados Unidos no todos parecen estar de acuerdo con la eficacia de las autorregulaciones. Así, los congresistas del estado de Vermont han sido los primeros que han decidido legislar para exigir que las empresas farmacéuticas notifiquen oficialmente su gasto en obsequios y pagos en efectivo a los médicos, hospitales y otros proveedores. Según Peter Shumlin -un senador demócrata que patrocinó el proyecto- los laboratorios están embarcados en una "doble estrategia" de marketing: "Hacen que los consumidores quieran esos remedios y luego le hacen grato al médico prescribirlos. Y esto se está descontrolando cada vez mas".La misma opinión parece tener en Massachusetts Richard T. Moore, un senador estatal coautor de un proyecto de ley que obliga a los médicos a revelar los obsequios que reciben de las firmas farmacéuticas en el marco de la creciente preocupación por el gasto en medicamentos. Éste resumía así lo que ya expresamos al comienzo del reportaje: "El paciente necesita saber si el médico le indica un remedio basándose en las sanas prácticas médicas o en las atenciones del fabricante".Las necesidades del paciente, sin embargo, no forman parte de la estrategia industrial.La prueba es que las multinacionales farmacéuticas se gastaron el año pasado 19.000 millones de dólares en publicidad y promoción, más del doble de los 9.100 millones de dólares de hace cinco años según la consultora IMS Health. Y casi la mitad se lo llevan las muestras gratuitas que reciben los médicos en algunos países. El resto incluye el costo de los representantes de ventas, los "regalos" a los médicos y la publicidad. Es obvio para cualquiera que si hacen tan descomunal inversión es porque con ello obtienen buenos resultados. De hecho, la asociación Families USA ha denunciado que las principales compañías del sector se gastan el doble en marketing que en investigar sobre nuevos productos. En un estudio titulado "Beneficiándose del dolor: a dónde van los dólares de los medicamentos con receta" que ha evaluado los informes presentados a la SEC (la comisión del mercado de valores estadounidense) por nueve compañías -Merck, Pfizer, Bristol Myers Squibb, Eli Lilly, Abbott Laboratoires, Wyeth, Allergan, Pharmacia y Schering-Plough- se explica que las empresas analizadas destinaron de media el 27% de sus ingresos a marketing, publicidad y administración, el 18% a beneficios y sólo un 11% a la búsqueda de nuevos productos. Comentando que la gran mayoría de los empleados de estas compañías se dedican a tareas de promoción.Todos los datos se acumulan en la misma dirección. "Es ingenuo negar la influencia de los regalos que recibimos sobre nuestro comportamiento. Sería acusar también de ingenuidad a una de las industrias más poderosas del planeta cuando derrocha miles de millones en regalos promocionales si no obtuviese ninguna contrapartida", afirmó Santiago Martín Moreno, médico internista del Hospital General de Segovia en un artículo sobre el tema publicado en la revista profesional Medicina Clínica. Robert Goodman, un internista de Nueva York que dirige un movimiento en Estados Unidos para intentar convencer a los médicos de que no acepten los regalos de las compañías farmacéuticas, afirma por su parte: "Los médicos creen que se están riendo de los visitadores médicos de las compañías al aceptar sus regalos y no prescribir sus medicamentos pero quienes se ríen los últimos son los representantes ya que ellos saben que realmente funcionan". El Director de Farmacia de Baleares, Joan Lluis Serra, ha dicho: "O regulamos la visita y toda la promoción de medicamentos o el sistema camina hacia la pérdida total de credibilidad". En la misma línea se está trabajando en el Colegio Oficial de Médicos de Barcelona, conscientes del alcance del problema.Jaime Aubia, vicepresidente del colegio, ha manifestado: "Lo que se está cuestionando es cómo se genera el conocimiento científico, cómo se está investigando, qué se está investigando y cuál es el grado de influencia sobre los investigadores, sobre los líderes de opinión y sobre las publicaciones. Es decir, sobre los médicos que están en el origen del conocimiento científico".La revista The Journal of the American Medical Association (JAMA) publicó en el año 2000 un trabajo titulado Los médicos y la industria farmacéutica. ¿Es alguna vez un regalo sólo un regalo?" que concluía que estas atenciones "afectan al comportamiento de los profesionales de la medicina y a cómo prescriben los fármacos". Se trata de un metaanálisis de 29 estudios encontrados en Medline y en otras fuentes publicados en revistas de referencia a partir de 1994, todos ellos realizados con rigurosos métodos de estudio. Según los datos recogidos por Ashley Wazana, autor del estudio y miembro de la Universidad McGuill de Montreal, en Quebec (Canadá) los médicos empiezan a tener los primeros encuentros con la industria farmacéutica en la universidad y se repiten, por término medio, a un ritmo de unas cuatro veces al mes durante el ejercicio de su carrera.Por otro lado están los cursos de educación médica continuada que "financian" las empresas fabricantes de fármacos y que son impartidos por oradores elegidos por el patrocinador. Wazana comprobó que la participación en este tipo de eventos y la aceptación de viajes y alojamiento pagados por la compañía para asistir al simposio repercutía en un aumento de las prescripciones del producto de la empresa. La práctica -extendida durante los años ochenta- llegó a su máxima expresión en los noventa en los que se llegaron a producir ingresos directos de las compañías en las cuentas corrientes de los médicos. Con el final del siglo XX parecía que algunas prácticas podían erradicarse pero en el editorial del estudio mencionado el doctor Robert M. Tenery, consejero de Asuntos Éticos y Judiciales de la Asociación Americana de Medicina, llega a afirmar: "En los últimos años muchas de estas prácticas han vuelto".





LO PEOR DE LO PEOR. DONDE LA SALUD REALMENTE YA NO IMPORTA NADA





Y entramos -si no lo habíamos hecho ya antes- en el capítulo de comportamientos abiertamente delictivos. En estos momentos la burbuja de premios, regalos, promociones y sobornos está a punto de explotarle a las compañías farmacéuticas Pharmacia y GlaxoSmithKline en los Estados Unidos donde el Fiscal General del Estado de Nueva York, Eliot Spitzer, anunció hace unas semanas que ha presentado una demanda contra ellas por realizar supuestos acuerdos ilegales con médicos para inflar las ventas de ciertos medicamentos prescritos en ese país. La indemnización reclamada por el fiscal no se ha fijado todavía pero podría ascender a "decenas de millones de dólares" según fuentes oficiales. Se acusa a los laboratorios de haber "sobornado" a varios médicos para que prescriban sistemáticamente sus medicamentos anticancerígenos y así aumentar sus ingresos en los programas de cobertura sanitaria del Gobierno federal. En unas declaraciones que debieran hacernos pensar a todos, Spitzer ha manifestado: "Los neoyorquinos se enfrentan a una crisis del sistema de salud, una crisis que tiene como origen el crecimiento del enorme coste de las recetas médicas" (cabría decir que los neoyorquinos... y todos los demás). "La consecuencia de la inflación de prescripciones -añade- es el impacto en el programa sanitario del Gobierno federal y en el bolsillo de los consumidores de todo el país quienes al final son los que se gastan sumas astronómicas en fármacos".También se ha notificado al grupo farmacéutico franco-alemán Aventis que podría ser igualmente investigado como sospechoso de haber realizado prácticas similares. La respuesta de las multinacionales siempre es la misma: se disfrazan con la piel de cordero, guardan silencio, ofrecen colaboración y dejan que el tiempo pase. En el mejor de los casos, el proceso será enterrado; en el peor, les tocará pagar una multa.Nada que no se pueda recuperar en el ejercicio siguiente También hace unos meses el Fiscal del Estado en Alemania acusó a 1.600 médicos alemanes de recibir regalos de GlaxoSmithKline por valor de 25.000 euros en forma de viajes a la final de la copa mundial de fútbol en 1998 en París y a distintas carreras de fórmula 1 así como de recibir regalos (por ejemplo, ordenadores). Otros 5.000 médicos más fueron investigados. Es más, se ha acusado de soborno a más de 380 visitadores de SmithKlineBeecham. En este caso la fiscalía intervino en varios laboratorios de Munich, Frankfurt y Dresden así como en las agencias de turismo que se utilizaron para organizar los viajes. Udo Barske, portavoz de AOK -el mayor seguro médico de Alemania- afirmó al respecto: "Hace muchos años ya que existen estos intentos por parte de las compañías farmacéuticas para colocar sus productos en los hospitales; y usan' incentivos' para ello." Las investigaciones en Alemania tuvieron el antecedente de otras efectuadas en Estados Unidos. En octubre del 2001 la americana Laboratorios Abbott y la japonesa Takeda Chemicals recibieron una multa de 875 millones de dólares por fraude en el precio y el marketing sobre un medicamento contra el cáncer. TAP Pharmaceuticals -el consorcio que agrupa a los dos grandes laboratorios- admitió que su personal de ventas había "ayudado" a médicos a facturar a Medicare y Medicaid (sistema sanitario público) por el oncofármaco Lupron que suministraban a sus pacientes cuando ellos recibían las muestras gratis. Pfizer ha sido investigado a nivel federal en Estados Unidos por la promoción del antiepiléptico Neurontin. En su caso la cuestión se centró en la posible violación por sus vendedores de normas federales al promover el medicamento entre los médicos para tratar enfermedades para las cuales no había sido aprobado.





ESPAÑA: CHITÓN, QUE NADIE SE MUEVA





También en España se inició hace tres años una investigación por presunto pago ilegal a médicos que nunca llegó a prosperar y acabó archivada en los juzgados. El escándalo partió de la denuncia formulada por quien fuera durante más de 20 años gerente de área de una multinacional. Y en su denuncia aportó pruebas documentales según las cuales esa multinacional imponía a sus gerentes de área y visitadores médicos la práctica de ofrecer a los facultativos dinero, regalos, viajes, etc., a cambio de que recetaran sus medicamentos. Los visitadores llegaban a ofrecer entre 7.500 y 15.000 pesetas de entonces por cada paciente al que recetan sus productos, obligándose a entregar una ficha con el nombre, enfermedad sufrida y tratamiento prescrito. Según el denunciante, la filial española de la multinacional dedicaba anualmente 400 millones de pesetas a sobornos. La cuestión suscitó el último gran debate político sobre este problema en nuestro Congreso de los Diputados, donde la representante de Izquierda Unida Ángeles Maestro -médica además de congresista- realizó duras acusaciones que fueron sistemáticamente negadas por el Gobierno. Como en cada debate, el ministro se limitó al España va bien, tenemos las situaciones controladas y la justicia dirá. Pareciera como si de repente un profesional de carrera acreditada se hubiera levantado una mañana con ganas de tirar su carrera profesional por la ventana, cosa que finalmente ocurrió. Por desgracia para algunas cosas España no es Estados Unidos y no hubo nadie, ni público ni privado, que tuviera el valor de apoyar al demandante para forzar una investigación abierta. El proceso entró en vía muerta. La multinacional contrató a un ex magistrado de la Audiencia Nacional para defender sus intereses y la situación terminó por superar las posibilidades del ex empleado que se encontró sólo. Sorprendentemente, ningún partido -ni siquiera Izquierda Unida- decidió presentarse a apoyarle ante la Justicia. El denunciante no llegó así a confirmar la denuncia y, finalmente, ante la inviabilidad de la lucha, de poder hacer frente a las fianzas solicitadas, el caso fue finalmente archivado. Y la mejor oportunidad que nunca hubo en España para seguir las vías abiertas en otros países para tratar de averiguar la verdad sobre ciertos comportamientos se perdió.





EL CASO ITALIANO





Con los mismos mimbres que el ex gerente español denunciaba el escándalo ha estallado ahora en Italia. Tras una investigación sorprendente de ocho meses -llevada con el máximo secreto- la brigada financiera de la Policía Tributaria de Veneto y coordinada por el Procurador de la República de Verona, han sido denunciadas 2. 974 personas acusadas de tres tipos de delitos. El más serio es el de corrupción, cargo del que pueden ser acusadas 72 personas, entre ellas el Administrador Delegado de Glaxo, Kenneth Albert Dipangrazio, un grupo de unos cuarenta miembros de la red comercial de la compañía y otras treinta personas entre médicos y dirigentes de hospitales del sistema de salud italiano. Los funcionarios públicos habrían recibido el dinero y otros regalos por prescribir los productos farmacéuticos de Glaxo. El segundo delito por el que son acusados contempla la violación del artículo que castiga "la concesión o promesa de ventajas pecuniarias o de otra naturaleza" a los médicos para mover su voluntad en una dirección u otra. El tercer delito -también en este caso se trata de una multa- castiga el "comparaggio", es decir, escoger -por parte de los médicos- un medicamento respecto a otro de los mismos principios activos o características análogas como resultado de las presiones económicas.En junio del pasado año los investigadores de la Fiscalía de Veneto (competente para las compañías con presupuestos superiores a los 50 mil millones de las viejas liras) acudieron a Glaxo para terminar una verificación fiscal normal. Lo que empezaba como algo rutinario acabaría en escándalo nacional. Su atención fue atraída por algunas partidas presupuestarias de decenas de millones de euros. La investigación se centró sobre todo en algunas partidas del presupuesto, en los "servicios". Los posibles dobles significados de las expresiones con que estaban registradas despertaron las suspicacias de los investigadores que, por un lado, encontraron dinero entregado - bajo diversas formas- a los funcionarios públicos, médicos de hospitales y asistencia primaria, tratando de mejorar las opciones de sus productos y que podía afectar a los costes farmacéuticos; y, por otro, entregas de dinero o regalos a médicos privados.En un primer momento los investigadores acabaron presumiendo en todo ello violaciones de naturaleza fiscal concernientes a la declaración de algunas partidas. Se trataba de un fenómeno difuso de incentivos que repercutía en el coste farmacéutico y, por tanto, en el servicio médico nacional. Durante el verano la Fiscalía preparó una primera relación en base a los trabajos del Procurador de la República Guido Papalia. En el curso de las investigaciones se recuperarían nuevos documentos y material informático en la sede de Glaxo que abrirían dos líneas distintas en la investigación. Una, la que afecta al delito de corrupción de funcionarios públicos; la otra, el presunto "comparaggio" de médicos públicos y privados. Bajo observación estaban 100 millones de euros asignados en los presupuestos de Glaxo del 2001 y el 2002 a diversos costos de "representación".Las pruebas se basan en los programas informáticos encontrados en la sede del grupo italoamericano en Verona, en las facturas y en las notas unidas a los balances, en 13.200 horas de escuchas telefónicas y en documentos adquiridos en el curso de 80 registros, de los que 45 se hicieron en dependencias del ASI.Para controlar a los pacientes existía un sistema sofisticado llamado Giove. Los investigadores supieron de él por primera vez durante una escucha telefónica.Acudieron a la Glaxo y solicitaron los discos del sistema de monitorización de la prescripción de recetas y lo que encontraron resultó inquietante.La compañía era más eficiente que el propio sistema sanitario nacional pues a través de los datos obtenidos por los informadores científicos controlaba lo que prescribían los médicos, el tipo de medicina y los productos del complejo Glaxo que eran recetados. La investigación se concentró en el bienio 99-01.El sistema conservaba las comunicaciones entre la compañía y los investigadores. Los médicos eran fidelizados con un sistema de cuestionarios regularmente facturados y pagados por una compañía de servicios. Un jefe de distrito advertía: "Debemos distribuir el dinero a nuestros médicos cercanos y adoptar un lenguaje no comprometedor".Un río de dinero, regalos, favores... La disponibilidad de los médicos para firmar "protocolos complacientes" para ingresar algún céntimo de euro por cada medicamento vendido, la rapacidad de quienes no contentos con los cinco millones de liras que les daban por su colaboración eran recompensados con becas de 40 millones de liras, la política de los directivos de la compañía que subdividían a los médicos en tres clases según su potencialidad prescriptiva, el cinismo de los responsables de la compañía dispuestos a organizar convenciones científicas en Disneylandia para vender y elevar la cantidad de medicamentos vendidos... todo ello, está ahora bajo investigación policial.





RELACIONES SOSPECHOSAS





Estos son sólo algunos de los datos que han podido ser conocidos. Pero todo indica que no es sino la punta del iceberg. Luego, ¿qué invita a pensar que en el futuro, de la noche a la mañana, todos van a respetar los códigos voluntariamente suscritos? El "talón de Aquiles" de las multinacionales puede ser precisamente el enorme gasto farmacéutico al que han conducido a los sistemas sanitarios nacionales porque está haciendo que las autoridades se rebelen. Y no deja de ser paradójico que las alarmas hayan comenzado a sonar no por los efectos reales de los medicamentos o por la adecuación de los mismos, no por el hecho de que la gran mayoría de los nuevos medicamentos sean sólo variantes de otros ya existentes en el mercado pero más caros sino a consecuencia del constante aumento del gasto presupuestario. Ya ocurrió algo parecido con Al Capone: al final no fue a la cárcel por matar sino por evadir impuestos.Bueno, pues después de todos estos antecedentes quieren que nos creamos que todas las partes están interesadas en ser respetuosas con normas nuevas, similares a otras que ya existían y que a su vez eran vulneradas.Pienso, amigo lector, que con lo que ahora sabe usted le será más fácil contestar a estas sencillas preguntas: ¿considera ahora creíble que en nuestro país, por cada paciente que un médico incluye en un determinado protocolo de aplicación de un medicamento, éste cobre 200.000 de las antiguas pesetas por parte del laboratorio? ¿Da crédito a la afirmación de que algunos visitadores españoles viajan con maletas conteniendo decenas de miles de euros a utilizar según su criterio para ganar voluntades? ¿Será verdad que, en esa búsqueda continua de nueva formas de incentivar a los médicos a algunos les ponen a su nombre coches de lujo cuyas letras paga el laboratorio mientras el médico cumpla con el número mínimo mensual pactado de prescripciones de determinados medicamentos... porque si no ese mes la letra la paga el médico? ¿Le parece creíble que algunos laboratorios lleven un control exhaustivo de las ventas de las farmacias que rodean la consulta de sus "elegidos" para conocer así su nivel de cumplimiento a la hora de prescribir ya que se sabe que el 90% de los enfermos compran lo encargado por cualquier médico en la farmacia más cercana a la consulta? Los médicos -y otros profesionales de la salud-, algunos de ellos en las propias administraciones públicas, debieran iniciar una regeneración moral de la práctica sanitaria, empezando por no confundir lo público con lo privado. Valga en este punto una "anécdota" que bien pudiera ser elevada de categoría por su importancia y habida cuenta de lo que ha sucedido durante los últimos meses con el Bio-Bac. La publicaba el diario La Razón el pasado 9 de febrero hablando del responsable sanitario del Partido Popular en Madrid, José Antonio Gutiérrez, un hombre que "compatibiliza" su cargo con el de presidente de la Fundación Lilly, una de las multinacionales farmacéuticas incluida en el grupo de las 500 empresas más importantes de Estados Unidos. Pues bien, resulta que las invitaciones a un importante acto del Partido Popular que se iba a realizar bajo el título Mejor sanidad para todos y al que iba a acudir la Ministra de Sanidad Ana Pastor se realizaron desde la dirección de correo electrónico Lilly.com al tiempo que se adjuntaba un documento con el logotipo del PP. Cuenta el periódico que algunos miembros del PP manifestaron su malestar por la forma de hacer las cosas.¿Por la forma? ¿Y por el fondo? ¿O acaso desconocía el PP las vinculaciones de ese hombre con la multinacional? Y si las conocía, les parece normal? ¿En cuántos niveles más de la administración sanitaria se producen relaciones similares sin que las conozcamos, simplemente porque son más precavidos? Lo dicho, algo más que una anécdota sobre la que, curiosamente, el resto de formaciones políticas decidió pasar de puntillas. Quizás algún día a alguno de nuestros políticos -en el poder o en la oposición- le de por plantear la necesidad de regular el antes y el después de la trayectoria profesional de quienes en algún momento, ejerciendo altos cargos en la Administración, tienen en su mano la posibilidad de beneficiar o no en un momento dado determinados intereses.En ese sentido, la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública es partidaria de la regulación de un sistema de incompatibilidades que permita terminar con cualquier tipo de colusión de intereses. El doctor Marciano Sánchez, portavoz de la misma, comentó a Discovery DSALUD que eran conscientes de que el traspaso entre puestos de responsabilidad en la estructura sanitaria y las multinacionales se habían producido de una manera regular dado que eran cargos de libre designación. "Si las apariencias de independencia quieren guardarse -diría- debería regularse un período de incompatibilidad de al menos cinco años con el sector privado por lo que muchos de los cargos de libre designación debieran ser ocupados por un cuerpo especial de técnicos que trabajara de forma permanente para el ministerio".Piénsese que el problema de los medicamentos tiene mucho que ver con las "Agencias del medicamento" de los distintos países. Generalmente adscritas al Ministerio de Sanidad, tienen como principal misión asegurarse de que los fármacos que llegan a la población sean, además de eficaces, seguros. Es decir, tienen la responsabilidad de proteger la salud de la sociedad. Pues bien, ese control es en realidad demasiado laxo precisamente por culpa de las relaciones de la industria con algunos cargos públicos, según denuncia un trabajo publicado en The Lancet por John Abraham del Centro para la Investigación en Salud y Medicina de la Universidad de Sussex (Reino Unido).Abraham afirma que "las agencias del medicamento ceden con demasiada frecuencia a los intereses del sector relajando sus exigencias sobre la seguridad y eficacia de los fármacos y, en definitiva, poniendo en peligro los intereses de los consumidores a los que se supone defienden"."En los últimos cincuenta años -afirma Abraham- la industria ha actuado siempre con celeridad para evitar que se tomaran medidas contrarias a sus intereses con la 'amenaza' de que afectarían al empleo, a la balanza de pagos o a las exportaciones del país. Y las agencias aceptaron esas amenazas demasiado a menudo lo que, por ejemplo, se tradujo en autorizaciones relámpago o en menores exigencias". Para Abraham uno de los problemas más graves a la hora de aprobar o denegar un fármaco es el de la "independencia" real de los trabajadores de las agencias del medicamento ya que muchos proceden de las compañías farmacéuticas. Y otros muchos sin ese pasado son precisamente "sensibles" a las demandas de las grandes multinacionales pensando que tal vez su paso por determinados cargos públicos pueda suponerles una relaciones privilegiadas y proporcionarles en el futuro la incorporación a cualquiera de las multinacionales donde los emolumentos son, desde luego, muy superiores.No deja de llamar la atención, en ese sentido, que una encuesta realizada el año pasado a trabajadores del Centro para la Evaluación y Revisión de Medicamentos de la FDA (el organismo que autoriza los fármacos en Estados Unidos) revelara que la tercera parte de los encuestados no se sentía cómodo expresando sus opiniones científicas en su propio puesto de trabajo. Algunos reconocieron incluso haber recibido presiones para que favoreciesen los deseos de un fabricante por encima de los intereses de la salud pública y aseguraron que sus superiores les habían pedido a veces que "cambiasen de opinión" sobre un fármaco. También muchos expertos externos, encargados de revisar los datos presentados por las compañías sobre la seguridad y eficacia de sus productos para asesorar a las agencias, presentan conflictos de intereses. Por ejemplo, en 1989 cuatro de cada cinco miembros del Comité Asesor Británico tenía intereses financieros en la industria farmacéutica. Seis años después eran tres de cada cuatro. Y hay más. Abraham denuncia que "la industria farmacéutica no sólo ha conseguido ganarse posiciones clave de influencia sobre la legislación de medicamentos sino que además ha convencido a los gobiernos, a través de sus agencias reguladoras, de que las organizaciones de consumidores, las asociaciones de pacientes o la propia comunidad médica y científica deberían tener pocos o ningún derecho de acceso al proceso regulador". Es decir, intentan conseguir un poder omnímodo sin ninguna traba o cortapisa. ¿A alguien le puede extrañar ahora que se produzcan casos como el del Bio-Bac? Con la industria infiltrada en los puestos de decisión la primera víctima en caer en la red es el propio Estado cuya dependencia de la investigación farmacéutica -en manos de las grandes multinacionales- es casi total. El pasado año la industria invirtió 168 millones de euros en investigación clínica y el sector público sólo 0,3.En tan complejo problema es evidente que toda solución pasa primero por investigar las "relaciones" de los trabajadores públicos de alto rango con la industria y, posteriormente, ir modificando la relación de dependencia con respecto a ésta dotando fondos para la investigación y formación. Para la Federación de Asociaciones en defensa de la sanidad Pública tres son las medidas imprescindibles:1. Establecimiento de una limitación efectiva del gasto farmacéutico 2. Declaración por parte de las compañías de los profesionales que reciban cualquier tipo de regalo o contraprestación dineraria o en especie 3. Declaración a Hacienda de los respectivos médicos de todo lo recibido en esos conceptos.Mientras llega el día en que esas medidas se concreten, lo mejor que podemos hacer los usuarios cada vez que tomemos un medicamento -especialmente si es nuevo- es leer en el prospecto las contraindicaciones y los efectos secundarios. Al menos así sabremos los peligros que la mayoría de las veces corremos tomándolos.

Los tratamientos médicos constituyen ya la primera causa de muerte




Los tratamientos médicos constituyen ya la primera causa de muerte. Sólo en Estados Unidos fallecen cada año más de 780.000 personas a causa de los errores cometidos, entre los que destacan las cirugías innecesarias, los errores de medicación, los efectos yatrogénicos de los fármacos y las infecciones que se cogen en los propios hospitales. Los datos, demoledores, demuestran la tragedia del paradigma médico tradicional.Se denominan "efectos yatrogénicos" o "yatrogenia" a las "reacciones adversas producidas como consecuencia del uso de medicamentos o de un determinado tratamiento médico". Pues bien, el número de efectos yatrogénicos está aumentando de tal modo en el mundo que cada año hay más gente afectada -en muchos casos con resultado de muerte- a causa de los tratamientos que les proponen sus médicos -en la mayor parte de los casos por reacciones adversas de los fármacos que recetan, sean o no los "adecuados" para la patología del enfermo-, por infecciones adquiridas en los propios hospitales -hoy día auténticos y peligrosos focos masivos de contagio-, por operaciones quirúrgicas innecesarias o por ignorancia o falta de conocimiento, formación y experiencia de los profesionales sanitarios. El problema para saber la gravedad de esta situación en nuestro país es que aquí no existe un organismo que contabilice a nivel nacional el número de casos. ¿Por qué? Pues porque el conocimiento público de esos datos no interesa ni a los médicos, ni a las enfermeras, ni a los directores médicos y administrativos de los hospitales, clínicas y centros de asistencia sanitaria, ni a las compañías farmacéuticas, ni a los colegios y otras entidades en que se agrupan los distintos profesionales de la salud. Ni siquiera a las autoridades sanitarias. Y es que hay datos que si no se ocultaran harían tambalear todo el sistema. Así que para conocer la realidad del problema tendremos que aproximarnos a los datos de algunos de los países con los que compartimos nuestra devoción por una medicina cada vez más basada en el medicamento y la tecnología.


MUERTE A TRAVÉS DE LA MEDICINA


Hace no mucho tiempo un grupo de investigadores, a instancias de Nutrition Institute of America -una organización no lucrativa norteamericana-, se propuso conocer el alcance del problema en Estados Unidos. Pues bien, el estudio -desarrollado por Fary Null, Carolyn Dean, Martin Feldman, Debora Rasio y Dorothy Smit- sería publicado a finales del pasado año bajo el título Death by Medicine y en él, a través de una revisión pormenorizada de investigaciones realizadas en todo el país, diarios médicos y estadísticas gubernamentales se llegaría a la conclusión de que "la medicina norteamericana causa más daño que beneficio". Y datos no les faltan para soportar tan dura afirmación porque resulta que durante el año 2001, sobre una población de 278 millones de personas:-Fueron hospitalizados sin necesidad 8,9 millones de estadounidenses. -2,2 millones de enfermos sufrieron reacciones adversas mientras estaban en el hospital a causa de los medicamentos que se les prescribió.-Se prescribieron numerosos antibióticos sin necesidad. El Dr. Richard Besser -miembro del Centro de Control de Enfermedades (CDC)- afirmó ya en 1995 que el número de antibióticos innecesarios prescritos entonces anualmente para infecciones virales alcanzaba los 20 millones. En el 2003 el propio Dr. Besser situaba la cifra en ¡varias decenas de millones! Y,-Se efectuaron 7,5 millones de actos médicos y quirúrgicos innecesarios. Las cifras, evidentemente, son escandalosas. Pero donde el repaso estadístico resulta ya devastador es en el número total de muertes causadas por el mal funcionamiento del sistema. Y es que por causas yatrogénicas murieron en Estados Unidos en sólo un año 783.936 personas. Según la investigación, por las siguientes causas:-Reacciones adversas a los medicamentos en los hospitales: 106.000-Reacciones adversas a los medicamentos de carácter extrahospitalario: 199.000-Úlceras mal tratadas: 115.000.-Malnutrición: 108.000.-Errores médicos: 98.000.-Infecciones: 88.000.-Procedimientos innecesarios: 37.136.-Problemas relacionados con la cirugía: 32.000. A la vista de sus propios datos, los autores llegan a afirmar: "Es evidente que el sistema médico americano es la causa principal de muerte y lesión en Estados Unidos. En el 2001 la mortalidad anual por enfermedades del corazón fue de 699.697 personas mientras la mortalidad por cáncer alcanzó las 553.251 personas". Cabe añadir que el trabajo aporta además la fría cifra del coste que la yatrogenia tiene para el sistema sanitario norteamericano: ¡282.000 millones de dólares anuales¡Los autores hacen también una extrapolación a diez años a partir de las cifras más conservadores de las estadísticas utilizadas -algunos autores emplean en sus trabajos factores de multiplicación que podrían haberlas hecho variar al alza- y aun trabajando con los datos más conservadores el número de fallecidos en una década será de ¡7,8 millones de personas! Mucho más que la suma total de norteamericanos fallecidos en los conflictos bélicos que ha mantenido Estados Unidos a lo largo de toda su historia.Las cifras pueden parecerles exageradas a algunas personas pero en realidad sólo reflejan los actos yatrogénicos reportados y se calcula que éstos no llegan al 20% de los ocurridos realmente, según señalan diferentes estudios citados por los propios autores de la investigación. Es más, los autores de Death by Medicine afirman que su estudio -y, por tanto, sus cifras- no está completo ya que aún deben cuantificar la morbilidad, mortalidad y pérdida financiera consecuencia de otros factores que deberán añadirse a los del actual estudio: exposiciones radiológicas, uso excesivo de antibióticos, medicamentos carcinógenos, uso de la quimioterapia, cirugía innecesaria, terapias insuficientemente probadas y otros. Se hace difícil imaginar la cantidad final de fallecidos una vez contabilizados todos los factores...Es evidente que cuando las cifras son de tal magnitud hablan por sí mismas. Quizás por ello el capítulo de Conclusiones del estudio es breve y se limita a señalar: "Cuando la causa número uno de muerte en una sociedad es el sistema de protección de la salud entonces tal sistema no tiene excusa alguna para abordar sus propias limitaciones urgentes. Es un sistema fallido que precisa de atención inmediata. Lo que nosotros hemos perfilado en este documento refleja aspectos insoportables de nuestro sistema médico contemporáneo que necesita ser reformado desde sus mismos cimientos".Lo más dramático es que esta realidad se vive en silencio en todas partes. Y es que los datos e historias individuales, en tanto afectan a personas desconectadas entre sí y no se registran ni publican, suelen pasar desapercibidas para la gran mayoría de los ciudadanos que no viven esas tragedias en sus carnes.


UN PROBLEMA EN AUMENTO


Death by Medicine es la recopilación más exhaustiva de variantes sobre atención médica realizada hasta el momento. Sin embargo, sería el doctor Lucian L. Leape -uno de los mayores expertos a nivel mundial en errores médicos- quien abriría en 1994 la caja de Pandora con un artículo titulado El error en Medicina. En él reveló que en 1984, en el estado de Nueva York, hubo un 4% de dolencias yatrogénicas entre los pacientes ingresados siendo del 14% la mortalidad. Y extrapolando esas cifras llegaría a la conclusión de que en Estados Unidos morían al año 180.000 personas por yatrogenia. Más tarde -en 1997- el propio Leape reconocería que las muertes anuales podrían ser en realidad 420.000 sólo entre los pacientes ingresados en hospitales, es decir, sin incluir a quienes fallecían en sus hogares por efectos adversos colaterales de medicamentos o como resultado de distintos procedimientos médicos. En 1999 la conciencia americana experimentaría un cierto alivio al publicar el Instituto de Medicina otro trabajo titulado Errar es humano que estimaba la cifra de muertos por errores médicos bajo criterios más conservadores: entre 44.000 y 98.000. Aún así, William Richardson, responsable del comité que redactó el informe, afirmaría: "Estas extraordinariamente altas proporciones de errores médicos, causa de muertes, invalidez permanente y sufrimiento innecesario, son absolutamente inaceptables en un sistema médico cuya primera promesa es 'no hacer daño'".Un nuevo estudio publicado posteriormente -en diciembre de 1999- en el Journal of the American Medical Association (JAMA) situaba la yatrogenia como la tercera causa de muerte en Estados Unidos. Y es que el trabajo realizado por la doctora Barbara Starfield -de la Escuela de Higiene y Salud Pública John Hopkins- situaba ya entonces la cifra de muertos anuales en 250.000. Hoy, como ya hemos visto, sólo cuatro años después, el informe Death by Medicine eleva esa cifra a 783.936 personas acusando al sistema médico de ser ya ¡la primera causa de muerte!¿Alguien cree que lo que sucede en Estados Unidos no es extrapolable al resto de los países occidentales?


INGLATERRA Y CANADÁ


Otro estudio, esta vez realizado el año 2001 por investigadores del University College de Londres, concluyó que casi 70.000 pacientes morían al año como resultado de los "incidentes adversos" que sufrían durante su estancia en el hospital; y desde luego, no se incluían todas las variables de Death by Medicine. A esa cifra hay que sumar que uno de cada diez pacientes admitidos en un hospital británico sufre -según el informe- un empeoramiento en su estado de salud no justificable por el progreso natural de su dolencia; la mitad de ellos al menos estaba claramente causada por errores médicos de algún tipo.George Alberti, presidente del Royal College of Physicians, escribió en un editorial adjunto al informe que la "cultura del reproche" ha conducido a doctores y enfermeras a no reconocer los propios errores. Y añadía: "Si queremos aprender de los errores necesitamos saber tanto como sea posible para que puedan tomarse las oportunas acciones correctoras… Las principales causas de los 'incidentes adversos' están relacionadas con errores operativos, medicamentos, procedimientos médicos y diagnósticos. Y todo ello es posible prevenirlo". El año 2000 se realizó también en Canadá -por primera vez- un estudio similar después de que dos enfermos de diálisis murieran como consecuencia de un tratamiento equivocado. Bajo la supervisión de la Universidad de Calgary, el doctor e investigador Peter Norton y otro colega suyo publicaron Adverse Events Study, un trabajo en el que indicaban que durante el año 2000 se podrían haber evitado entre 9.250 y 23.750 muertes hospitalarias. Casi una de cada 13 personas ingresadas en los hospitales ese año experimentó algún tipo de "incidente adverso". También en este caso se incidió en que para conseguir que no vuelvan a ocurrir errores era preciso cambiar la "cultura" que dentro de la comunidad médica impide a los profesionales informar de ellos. Porque en buena medida es en la información donde radica el problema.


LA "CULTURA DEL ERROR"


Todos los estudios citados sobre yatrogenia coinciden en dos datos fundamentales: la importancia del problema y la necesidad de cambiar la "cultura médica" al respecto. Según se recoge en Death by Medicine, Janet Heinrich, directora asociada de la U. S. General Accounting Office (Oficina de Contabilidad General americana, responsable de la financiación de la salud pública), reconoció durante una comparecencia suya ante un subcomité del Congreso estadounidense sobre errores médicos que "recoger la información válida y útil sobre 'incidentes adversos' es sumamente difícil". Explicando ante el Congreso que el miedo a ser culpado y afrontar consecuencias legales juega un importante papel a la hora de entender la escasa información sobre los incidentes yatrogénicos o adversos. La propia Asociación Médica Americana se opone -según denunció The Psychiatric Times- a la obligatoriedad de informar sobre los errores médicos. A partir de aquí es fácil de entender que si los médicos no informan,. tampoco los auxiliares de enfermería o personal clínico van a ser los primeros en dar un paso adelante. De hecho, en un estudio titulado Análisis cualitativo sobre las actitudes del observador en la decisión de informar o no sobre conductas inmorales se concluía que el colectivo de enfermeras tampoco informaba de los errores médicos... por miedo a represalias.Incluso cuando hay un mecanismo previsto -como puede ser el seguimiento de reacciones adversas a la medicación en nuestro país- la información puede ser incompleta. En primer lugar, por el propio desconocimiento del funcionamiento del medicamento y de su amplia gama de interacciones negativas lo que dejaría ocultas, a ojos de los propios prescriptores, las consecuencias yatrogénicas de los mismos. Pero también por el propio temor a ser demandado por quienes sufren el daño del medicamento prescrito.La solución propuesta por la propia clase médica es "la despenalización del error". Ramón Trias Rubiés, cirujano y ex presidente del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona, resumía en su discurso de ingreso en la Real Academia de Medicina de Cataluña la postura de los médicos: "Si el error se penaliza legal o socialmente -afirmó- los fallos se esconderán sistemáticamente y, al no analizarlos, se seguirán produciendo (…) La cultura en que vivimos señala el error como un hecho punible y culpabiliza al protagonista. En ese contexto es muy fácil caer en la tentación de ocultar o de no comunicar la existencia de un error para evitar el castigo y, sobre todo, la culpa. Es evidente que la ocultación obstruye el análisis y, por tanto, hace difícil detectar y aplicar métodos dirigidos a evitar reincidencias".Por supuesto, la percepción sobre la existencia de errores cambia cuando se les garantiza el anonimato a los médicos. Así lo demostraron el doctor Robert M. Wachter -Jefe del Departamento de Medicina de la Universidad de California en San Francisco- y su colega Kaveh G. Shojania quienes, tras la publicación del informe anteriormente citado, decidieron publicar una serie de artículos en Annals of Internal Medicine en los que, tras dialogar con médicos por todo el país y después de garantizarles el anonimato, abordaron el tema de los errores médicos desde casos reales en un intento de prevenir nuevos fallos. Entonces apareció una verdad diferente: intervenciones invasivas en pacientes equivocados, amputaciones en miembros sanos, operaciones cerebrales en el lado equivocado, muertes de pacientes por dosis equivocadas de medicamentos... Grandes errores fruto de una cadena de pequeñas equivocaciones y pequeños errores siempre fáciles de justificar ante el paciente. Aún hoy día es posible consultar en la revista casos concretos en los que, respetando el anonimato de los protagonistas, se analizan de manera detallada los errores cometidos. Puede que los médicos se crean de verdad que apenas hay errores o puede que traten de protegerse. También puede que los laboratorios tampoco estén interesados en llegar hasta el fondo, por razones obvias. Y puede que los gerentes de los hospitales tengan sus dudas por no enfrentarse a su cúpula médica... pero, ¿y las administraciones públicas?


ESPAÑA ES DIFERENTE


Por supuesto, también en esto "España es diferente". Porque aquí nada de eso pasa; al menos, así lo parece. En nuestro país el análisis global del problema de la yatrogenia no se ha abordado con la atención que comienza a prestársele en el exterior... ni parece que haya intención de hacerlo. Y eso que la propia Agencia Nacional de Medicamentos reconocía en la nota citada sobre el Metatroxato que "en diferentes intervenciones llevadas a cabo en nuestro entorno -¿por qué no se han hecho todavía en España?- se ha estimado que entre un 4% y un 6% de los ingresos hospitalarios se producen por errores de medicación". En todo caso, existen algunos estudios parciales; por ejemplo, el de la Evolución de la Prevalencia de las Infecciones Nosocomiales en los Hospitales Españoles (EPINE) según el cual un 6,8 % de los pacientes hospitalarios ha sufrido alguna infección nosocomial. El problema es que se trata de estadísticas incompletas que no acaban de profundizar en la gravedad del problema, ni de cuantificarlo en vidas y dinero. Claro que en España el Ministerio de Sanidad y Consumo considera transferidas esas competencias a las comunidades autónomas, cada cual va en su propia dirección y los ciudadanos tienen cada vez más dificultades para reclamar legalmente cuando son damnificados.Normalmente es el paciente o la familia que le sobrevive quien decide iniciar las acciones oportunas de reclamación de daños o de presentación de quejas. Eso siempre y cuando sea consciente de que se ha cometido un error lo cual no es fácil en determinadas ocasiones. La absurda confianza ciega en los médicos propicia la ignorancia que todos parecen querer mantener como estado ideal donde todo funciona... hasta que a uno "le toca la china". En ese momento sólo queda recurrir a alguna de las dos asociaciones dedicadas a ayudar a quienes han sufrido un presunto error médico: la Asociación El Defensor del Paciente (ADEPA) -que afirma haber recogido el año pasado casi 12.000 reclamaciones de las que 514 correspondieron a personas fallecidas por presunta negligencia médica y 102 a bebés que nacieron con alguna discapacidad por mala atención en el parto- y la Asociación de Víctimas de Negligencias Médicas (AVINESA), miembro de la Federación Europea contra las Negligencias Médicas que destaca, por su parte, el escaso apoyo oficial que reciben los afectados en su largo peregrinar a la hora de buscar Justicia. Más de diez años tardó por ejemplo la presidenta de esta asociación, María Antonia del Moral, para que la Justicia -y por la vía civil- la diera la razón en el pleito iniciado tras la muerte de su hermana en un quirófano mientras era operada por un cirujano que utilizaba un instrumental siguiendo las instrucciones de representantes de una multinacional médica presentes en el quirófano durante la intervención sin tomar las mínimas medidas de asepsia. Nada consiguió entonces por la vía penal y aunque su asociación respalda y orienta a todo aquel que considera que debe recurrir a ella siempre que haya una muerte lo cierto es que nos reconocería que la vía penal es estéril; años y años de lucha, normalmente para nada. Lo más fácil y habitual sigue siendo buscar un "arreglo" económico (las vidas humanas ya se "cotizan" en el mercado sanitario dependiendo su valor del precio establecido en cada país).La búsqueda de Justicia en el ámbito sanitario es hoy una empresa teñida de dolor y desesperación que la mayoría de las veces se sabe inútil al iniciarla. "Los mejores abogados que tienen los médicos son los jueces", nos diría en varias ocasiones Mª Antonia Del Moral: procedimientos que se dilatan, denuncias que se rechazan sin esperar siquiera el informe del forense, avisos a la familia para que no lleven a los medios de comunicación las que ellos consideran muerte por negligencia o sentencias que se resuelven a menudo en breves minutos a favor de los médicos tras el juicio incluso existiendo testigos y peritos que contradicen tal "inocencia". La cuestión es clara: en nuestro país es poco menos que imprescindible demostrar que había intención clara de matar para conseguir la condena penal de un médico por negligencia. Y es que si bien existe cada vez menos corporativismo entre los peritos médicos a la hora de pronunciarse y que en ocasiones incluso aportan datos reveladores e importantes a los abogados de forma anónima... el corporativismo está muy lejos de haberse superado."Nadie investiga en ese tema -nos diría Mª Antonia Del Moral- pero la Real Academia Española de Medicina y Cirugía no ha hecho ningún informe favorable a los pacientes". Además, no resulta fácil precisamente acceder a la documentación. La presidenta de AVINESA recuerda que para conseguir los papeles que precisó en su caso estuvo encerrada en el hospital, encadenada en el Ministerio y llegó a utilizar una garrafa de gasolina como "argumento" para conseguir los informes que necesitaba ante la Justicia. Lamentablemente las soluciones, cuando llegan, no pasan de ser respuestas a problemas individuales, sin repercusión, al tomarse de forma aislada.Lo demuestra fehacientemente que ninguna administración -ni estatal, ni autonómica- se ha interesado nunca en dialogar con cualquiera de las dos asociaciones sobre los problemas derivados de los incidentes adversos o yatrogénicos. Sólo ahora, después de la contaminación con el virus de la hepatitis C de ocho pacientes en el Hospital de Alcorcón, la Comunidad de Madrid se ha comprometido a poner en marcha un Observatorio que se encargue de registrar los incidentes adversos ocurridos en la Sanidad madrileña. Veremos en qué queda la promesa y si se ponen los mecanismos para el seguimiento de los mismos. Porque hasta ahora todo se ha reducido a pésames, disculpas -cuando se dan- y buenas palabras. De ahí que AVINESA reclame la creación de un observatorio a nivel estatal similar al que se va a crear a nivel europeo que nos permita conocer cuántos incidentes adversos se producen en España al año, cuántas personas mueren a consecuencia de ellos, qué se hace para evitarlos y cuánto le cuestan a las arcas públicas.Quienes hoy discuten el copago harían bien en leer estas líneas de las conclusiones del estudio realizado en la Universidad de Salamanca sobre ingresos hospitalarios motivados por incidentes medicamentosos. Sólo de incidentes, no habla de muertes. Y sólo por medicamentos, no debido a otras causas: "Se puede concluir con rotundidad que los ingresos motivados por medicamentos consumen una parte no desdeñable de los presupuestos destinados a la sanidad en los países desarrollados". A ver, ¿quién se anima a hacer números en serio en nuestro país? Mientras tanto no estará de más atender a las respuestas de una encuesta realizada entre adultos en Estados Unidos sobre las mejores soluciones para evitar los incidentes adversos. Porque están llenas de lógica. Así, se consideraron muy eficaces las siguientes medidas:-Dar a los médicos más tiempo para estar con los pacientes: un 78%-Requerir a los hospitales el desarrollo de sistemas para evitar errores médicos: el 74%.-Una mejor preparación de los profesionales de la salud: un 73%-La exigencia de que en las unidades de cuidados intensivos (UCI) sólo haya especialistas: un 73%-Que los hospitales informen de todos los errores médicos serios a alguna agencia estatal: el 71%-Aumentar el número de enfermeras en el hospital: un 69%.-Reducir las horas de trabajo de los médicos en prácticas para evitar la fatiga: el 66%. En suma, el desmesurado gasto sanitario debería empezar a controlarse impidiendo que el dinero se despilfarre en tratamientos médicos casi exclusivamente paliativos o sintomáticos y, con demasiada frecuencia, yatrogénicos. Va siendo hora de acabar de una vez con esta lamentable farsa.


Antonio F. Muro


publicado en d-salud, 2006.