martes, 22 de enero de 2008

De la lobotomía moral


No es el mero lavado de cerebros, del que se ocupan cotidianamente gobiernos como el de la Casa Blanca donde asientan sus traseros –única materia pensante que, al parecer, poseen– los fautores de guerras infinitas, o ciertos medios, ciertas audiciones de radio, ciertas cadenas de televisión. Es algo más: es la mutilación de sentimientos morales como el arrepentimiento, la culpa, la memoria del horror, la solidaridad, la compasión, la repugnancia de matar a otros seres humanos y hasta la dignidad del combate. El Pentágono ha tomado medidas para que nada de eso asalte a sus soldados, que considera apenas material desechable. Se lo ha oficializado el Congreso de EE.UU.
La Ley de psicología Kevlar de 2007 faculta a la Secretaría de Defensa "a desarrollar y aplicar un plan de medidas preventivas y de intervención temprana, de prácticas o procedimientos que reduzcan la posibilidad de que el personal en combate padezca desórdenes post traumáticos (PTSD, por sus siglas en inglés) y otras psicopatologías relacionadas con el estrés, incluyendo la utilización de substancias" (

www.opencongress.org, 31-7-07). La sustancia es el propanolol y esa preocupación tiene razones: casi el 40 por ciento de los soldados, un tercio de los marines y la mitad de los guardias nacionales que han luchado en Irak sufren graves trastornos mentales, según se asienta en un informe del Grupo de Tareas sobre Salud Mental del Pentágono (www.defense link.mil, 15-6-07). En el informe relativo a los suicidios en las fuerzas armadas estadounidenses después de la invasión y ocupación de Irak se registra que la tasa de efectivos que se dieron muerte por mano propia en el 2006 es la más alta desde 1980 (www.armymedicine.army.mil, 2006). La CBS informó en diciembre que, con base en una investigación que llevó a cabo, más de 6250 veteranos se suicidaron en el 2005, unos 17 cada día. Las bajas en el frente fueron mucho menores. La muerte no cesa de trabajar después de los tiros.
La lógica de la ley Kevlar es sencilla: si los chalecos antibalas protegen el físico de los militares estadounidenses, ¿por qué no emplear drogas para proteger su subjetividad? Desde la Segunda Guerra Mundial, el Pentágono viene desarrollando métodos para modificar los valores éticos que las familias y la escuela inculcaron a los reclutas. El teniente coronel Peter Kilner fue muy claro al respecto: "El entrenamiento militar moderno condiciona a los soldados para que reaccionen ante los estímulos y esto maximiza su capacidad letal, desbordando toda autonomía moral. Se condiciona a los soldados para que actúen sin considerar las repercusiones morales de sus acciones, se los torna capaces de matar sin tomar la decisión consciente de hacerlo. Si no pueden justificar ante sí mismos el acto de matar a otro ser humano, probable y comprensiblemente se sentirán muy culpables y esto se manifestará en un PTSD y dañará la vida de miles de hombres que cumplieron su deber en el frente" (The New Yorker, 5-7-04). El coronel Kilner es profesor de filosofía y ética en West Point. ¿Cómo definirá la ética en sus clases?


La cápsula de propanolol destinada a los efectivos estadounidenses tiene efectos varios. Es como una pastilla del día siguiente, atenúa o apaga la memoria de los horrores vistos y cometidos. Esta técnica de congelación de la sensibilidad y la memoria explica el miedo de las familias que se instala en los hogares cuando los veteranos vuelven y ejercen una violencia indiscriminada. También el número de violaciones dentro de las fuerzas armadas de EE.UU.: ascendieron a 2374 casos en el 2005, un incremento del 40 por ciento respecto del año anterior, y se trata apenas de los casos denunciados. El general K.C. McClain, comandante del grupo de tareas del Pentágono encargado de la prevención y respuesta a las agresiones sexuales en las propias filas, subrayó: "Los estudios indican que sólo se notifica el 5 por ciento de esos hechos" (
www.defenselink.mil, 16-3-06). Si así fuere, tales agresiones habrían superado la cifra de 47000 en el año investigado, más de 130 por día. Una friolera, vamos.
Es notorio que el propanolol se emplea con fines terapéuticos, entre otras cosas para aminorar la presión sanguínea y poner coto a las arritmias del corazón. Algunos atletas lo utilizan a manera de dopping con el objeto de mejorar su rendimiento. Para el Pentágono es otra cosa: una garantía de que las tropas perpetren cualquier crimen sin cuestionamiento alguno y puedan seguir cometiéndolos. La ley Kevlar facilita la "cura" de los impulsos suicidas y los trastornos mentales que experimentan los efectivos norteamericanos mutilando su memoria y sentimientos. La lobotomía moral existe.

lunes, 19 de noviembre de 2007

España, avergonzada por la policía

Según un nuevo informe de Amnistía Internacional, la policía española está cometiendo impunemente reiterados actos de tortura y otros malos tratos.

En el informe se ponen de relieve casos de personas que han recibido golpes, patadas, puñetazos e insultos de agentes de policía, tanto en la calle como bajo custodia policial. Algunas de estas personas afirman que estaban esposadas cuando las golpearon. Otras aseguran también que las amenazaron con una pistola o un cuchillo, las azotaron en las plantas de los pies y las amenazaron de muerte.

En uno de los casos, los policías dijeron al detenido que si no cooperaba violarían a su novia. En otro, la víctima estuvo varias semanas sin oír por un oído a causa de los golpes que los agentes le habían propinado en la cabeza.

Las investigaciones de Amnistía Internacional indican que estos casos no son incidentes aislados, sino ejemplos de deficiencias estructurales que afectan a todos los aspectos de la prevención, investigación y castigo de la tortura y otros malos tratos.

Amnistía Internacional considera que la falta de medidas de los sucesivos gobiernos españoles para tratar el problema está exacerbando un clima de impunidad que fomenta la aparición de nuevos casos de maltrato.

"Las autoridades españolas deben dejar de negar la existencia de tortura y otros malos tratos a manos de agentes de policía”, señala Rachel Taylor, investigadora de Amnistía Internacional.

En muchos casos, las víctimas de malos tratos y tortura a manos de la policía no reciben justicia. Con frecuencia, las decisiones judiciales dan más crédito al testimonio de la policía que al de las víctimas, y éstas pueden acabar en prisión, con su vida personal y profesional arruinada.

"Los agentes de policía se toman a menudo la justicia por su mano, mientras las autoridades hacen la vista gorda ante los procedimientos que utilizan incumpliendo claramente las obligaciones jurídicas internacionales contraídas por España –afirma Rachel Taylor–. Es posible que la tortura no sea una práctica habitual, pero, a pesar de los compromisos contraídos por España en virtud del derecho internacional, no se le pone freno."

Entre los factores que contribuyen a mantener la impunidad efectiva de los agentes de policía figuran obstáculos a la presentación de denuncias, informes médicos incompletos o inexactos, intimidaciones de la policía a los denunciantes y ausencia de sanciones por no haberse identificado a los agentes responsables.

"Mientras el gobierno no tome medidas efectivas para investigar las denuncias y llevar ante la justicia a todos los responsables de tortura y otros malos tratos, los agentes de policía estarán por encima de la ley y seguirá extendiéndose el clima de impunidad", explica Rachel Taylor.

Más información:

Impunidad efectiva de agentes de policía en casos de tortura y otros malos tratos (casos, 14 de noviembre de 2007)

España: Reformar el sistema de investigación para poner fin a la tortura y otros malos tratos a manos de la policía (comunicado de prensa, 14 de noviembre de 2007)

Acabar con la impunidad de policías que cometen actos de tortura y otros malos tratos (hoja temática, 14 de noviembre de 2007)



domingo, 18 de noviembre de 2007

El Hierro

Somos seres aeróbicos, es decir, necesitamos del oxígeno para vivir. Nuestro organismo cuenta con la hemoglobina para este transporte, desde el medio externo hasta el medio interno, de allí pasa a cada célula para concluir el proceso de respiración celular- El hierro es el constituyente principal, el núcleo de la molécula de hemoglobina y también de la míoglobina, la cual transporta al oxígeno dentro de la célula muscular, hasta el interior de las mitocondrias.
El hierro es uno de los elementos importantes para el transporte de oxígeno a las células del cuerpo. Es un oligoelemento, en una persona de 70 Kg de peso, sólo hay en total unos cuatro gramos de hierro.
También actúa como activador de numerosas enzimas. Usualmente, la hemoglobina tiene una vida de 120 días, cuando en el bazo, los macrófagos destruyen los glóbulos rojos que ya han agotado sus enzimas y están “viejos”. Pero el hierro no se pierde, es enviado de nuevo a la médula de los huesos para fabricar nueva hemoglobina, mientras que el resto de esta molécula es convertido en bilis y enviado al hígado para completar el proceso y eliminarla por la vía digestiva, convirtiéndose en parte de la materia fecal. Eventualmente el hígado puede actuar como reservorio de las moléculas de hierro.
Cuando sobre la piel o en otro lugar del cuerpo un vaso capilar se rompe, es posible que, de la sangre que se pierde, queden algunas moléculas de hierro estancadas y se forma una mancha conocida como “hemosiderina”, después que el resto de la sangre ha sido devorado por los macrófagos que desbaratan el hematoma o equímosis. Las manchas en la piel que salen en las personas de mucha edad son de hemosiderina.

Ingesta de hierro
Los organismos oficiales consideran que la ingesta férrica diaria es aproximadamente la siguiente:

Niños 0 a 3 meses 1,7 mg
Niños, 4 a 12 meses 7,8 mg
Niños > 1 año 6,1 a 9 mg
Adolescentes 11 a 15 mg
Hombres 10 mg
Mujeres 15 mg
Embarazadas >20 mg
Menopáusicas 10 mg

Fuentes de Hierro
Las semillas oleaginosas (tipo nueces, almendras, pistachos, etc.) son una excelente fuente de hierro. También las leguminosas, como por ejemplo la soya, caraota, garbanzos, alverjas y similares, lo contienen en buenas dosis. También la miel de caña y vegetales verdes como la espinaca, el berro y el perejil tienen buena fama al respecto. Entre las frutas las mejores fuentes de hierro son los duraznos, las ciruelas pasas y las uvas pasas. La almendra del albaricoque también es importante.
El problema de que hay que resolver para aprovechar adecuadamente el hierro de los vegetales es que, para su absorción, él debe encontrarse en lo que se llama “ion ferroso” y se presenta como “ion férrico” el cual no puede ser absorbido. La solución a este aparente problema radica en la flora bacteriana. Cuando tenemos microorganismos intestinales FERMENTATIVOS (del tipo de las bífidobacterias o los lactobacilos acidófilos, como los que se encuentran en un yogurt) dichos microbios se encargan de hacer la transformación iónica.
La presente tabla de alimentos puede servir de guía:

COMPOSICIÓN EN HIERRO DE ALGUNOS ALIMENTOS VEGETALES
Valor nutritivo mg por cada 100 g de fracción comestible:


Acelgas crudas 7.1
Agua de coco maduro 1.9
Agua de coco tierno 1.2
Ajonjolí 10.5
Almendras españolas 4.5
Alverjas tiernas 2.1
Bledo 3.2
Brotes de alfalfa 3.9
Cilantro 3.1
Diente de león 3.1
Espinaca 5.2
Flores de Malva 12.9
Girasol, semillas 7.9
Grano de trigo integral 4.2
Hierbabuena 6.7
Lentejas germinadas en tierra 4.1
Lentejas secas 3.9
Melaza de caña 30.5
Perejil 3.3
Quinua 7.5
Remolacha (bulbo) 2.9
Remolacha (hojas 3.3
Semilla de albaricoque 6.1
Semillas de auyama (calabaza) 9.3
Semillas de parchita y su jugo 2.9
Soya, harina con su grasa 12.2
Soya, harina desgrasada 13.1
Soya, semilla completa 8.1
Uva pasa 3.2
Verdolaga 3.7

Casi todos los vegetales contienen algo de hierro. En la tabla anterior hemos destacado los que tienen una concentración más alta.

Absorción del Hierro

Se sostiene que los vegetarianos están condenados a la anemia porque, el hierro que se asimila es el de la carne. ¡Cuánta gente anémica hay que casi se comen una res diaria!
Los buenos naturistas, que conocen el secreto de una digestión fermentativa, no tienen ese problema. La causa más común pero más silenciada de anemia es jústamente la putrefacción intestinal y sumada a ésta, para empeorar las cosas: el estreñimiento. También es importante señalar que las frutas cítricas, que son las mejores aliadas de la flora intestinal fermentativa, por su riqueza en vitamina C y bioflavonoides, incrementa la velocidad de transformación del ion férrico a ferroso y, por ende la disponibilidad de hierro de origen vegetal, que es más económico y garantiza una mejor salud, en general.
El Dr. Martín Scola en su famoso libro “Evolución, Degeneración y Regeneración Alimentarias del Hombre” sostiene que las toxinas de la putrefacción intestinal afectan directamente la suficiente regeneración hematopoyética, constituyendo la causa principal de la anemia vulgar, e indirectamente también, por la inhibición del desarrollo de la flora fermentativa simbiótica o de las sustancias vitales que esta última elabora. De mnanera que no sólo se trata de la inhibición de la absorción del hierro, sino también de otros minerales como el cobre, el cobalto, calcio, magnesio, selenio, etc.
Para evitar la anemia, no basta con asimilar suficiente hierro, también se necesita el folato o ácido fólico y la vitamina B12. Esta vitamina es sintetizada por las bífidobacterias y lactobacilos acidófilos; pero no la producen las bacterias de la putrefacción. Al contrario, las bacterias putrefactivas no sólo no producen vitaminas, sino que destruyen los aminoácidos (proceso conocido como desaminación y descarboxilación) produciendo innumerables toxinas y radicales libres, conocidas como ptomaínas. El ácido fólico se encuentra en las hojas de los vegetales (viene de folio que significa hoja) Un buen naturista, que consuma habitualmente, frutas, semillas oleaginosas, germinados y vegetales verdes, que cuide su flora bacteriana fermentativa, reponiéndola y evitando o curando por métodos naturales las parasitosis, no sufrirá de anemia.
El malato, o ácido málico, presente en muchas frutas y vegetales, es necesario no sólo para la síntesis de la hemoglobina, junto con la vitamina B12, sino también a nivel del Sistema Nervioso, para la síntesis de la mielina (material aislante necesario para la conducción de la electricidad en este vital órgano importante tanto para la sensibilidad como la motricidad)
Los alimentos jugosos y fibrosos en general crean las condiciones para que se produzca la fermentación y asilmilación del hierro y demás nutrientes necesarios para la hematopoyesis.


En emergencias:
Otro alimento riquísimo en hierro, que ayuda enormemente en casos de anemias agudas por pérdida accidental de la sangre, es el ZUMO CRUDO DE LAS PLANTAS DE PLÁTANO o BANANO. No encontramos en las tablas consultadas el contenido de hierro de este jugo, le cual suponemos es enorme, pero lo hemos usado por más de treinta años para ayudar en recuperaciones rápidas en estos casos y también en personas con discrasias sanguíneas, es decir, por disminución de las células madres hematopoyéticas, que son las encargadas, a nivel de la médula roja de los huesos, de fabricar los glóbulos rojos nuevos y la hemoglobina, así como las otras series de células de la sangre: los leucocitos y plaquetas. Estas anemias por disminución de las células hematopoyéticas, generalmente ocurren por el uso de drogas particularmente ciertos antibióticos y antiparasitarios como el metronidazol (Flegyl) y el cloranfenicol, drogas que también se usan con frecuencia en animales de engorde. Se produce así la aplasia medular.


Causas endógenas de anemia:
Es importante destacar también que, algunas anemias pueden deberse a causas endógenas. Puede haber niveles de hierro, folato y B12 normales, pero si hay una insuficiencia renal crónica, donde los riñones ya están destruidos, u otras afecciones renales, no se produce una hormona muy importante que estimula a las células de la médula roja de los huesos a cumplir su trabajo de fabricar sangre nueva, es la eritropoyetina. En estos casos se recurre a inyecciones de dicha hormona.
En otros casos se trata de afecciones de las células del estómago donde debe generarse el “factor intrínseco” una sustancia que se asocia temporalmente a la vitamina B12 para permitir su absorción. También es conocido como “fermento Lab”. La vitamina B12 se encuentra fragmentada en los vegetales y requiere ser ensamblada por las bacterias de la fermentación que destacan en su trabajo en la región del intestino delgado conocida como íleon y lo complementan en el colon o inbtestino grueso. Es en la zona conocida como placas de Peyer, a nivel del íleon, donde se absorbe la mayor cantidad de dicha vitamina.

www.germanalberti.com

jueves, 15 de noviembre de 2007

Jugar con la salud y aprovecharse




















El 10% de los fármacos que se comercializan en todo el mundo están manipulados de alguna forma en el principio activo o no tienen la calidad requerida por la Organización Mundial de la Salud (OMS). El mercado de medicamentos falsos mueve 24.000 millones de euros según la Agencia Estadounidense del Medicamento (FDA). El 30% de las medicinas que se venden en América Latina, el sudeste asiático y África Subsahariana son falsas según la OMS.
Se consideran como medicamentos a aquellos productos que se elaboran o se anuncian para curar o aliviar enfermedades. Es decir, un fármaco no lo es por su composición ni por su principio activo, sino por el fin con el que se comercializa.
Internet es la puerta principal de entrada para los medicamentos falsos. La mayoría de productos que se venden en la red como medicamentos adelgazantes o pastillas contra la impotencia, no lo son. Otros contienen, además, compuestos que pueden ser perjudiciales o incluso letales para la salud. Uno de cada dos fármacos se vende en la red de forma fraudulenta, según la OMS.
Algunos, en su afán desenfrenado por enriquecerse con el dolor, el sufrimiento y la desesperación de otros, han llegado a ofrecer medicamentos cuyos supuestos beneficios son fruto de la imaginación de quien los vende, sin ninguna base científica que permita demostrarlo. Como por ejemplo, colirios para curar las cataratas o jabones contra la depresión.
Las páginas que venden medicamentos falsos por Internet operan de forma ilegal: venden medicamentos sin exigir prescripción médica, utilizan productos no autorizados o falsos y no tienen la dirección postal del domicilio de la empresa en ningún apartado. Aunque en los países del Norte el número de falsificaciones es inferior al 1%, en estos países uno de cada dos medicamentos que se compran a través de Internet son defectuosos o inocuos. Es decir, ponen en peligro la salud o estafan a las personas que los adquieren.
La principal causa del alto número de ventas de medicinas falsas a través de Internet es la "peligrosa" automedicación, que se da en muchos ciudadanos de países desarrollados, en especial las personas mayores. La mitad de los mayores de 60 años en España admite que guarda los medicamentos sobrantes de tratamientos anteriores para tomarlos por su cuenta si alguna vez se encuentran con los mismos síntomas. También son conocidos los efectos que provoca el uso indiscriminado de antibióticos, que está convirtiendo a muchas enfermedades en inmunes frente a la penicilina.
Los medicamentos que se venden de forma fraudulenta en los países del Sur no utilizan Internet como puerta de entrada. Según la OMS, entre un 25% y un 50% de los fármacos que se venden en estos países son falsos. La salud de millones de pacientes latinoamericanos, africanos y asiáticos está expuesta a graves riesgos. Son medicinas que están poco o mal etiquetadas, que no son efectivas, que tienen una calidad inferior a la requerida y que, en algunos casos, resultan letales.
El estado de la Salud en el mundo es un reflejo de las desigualdades entre ricos y pobres en nuestro tiempo. Mientras en los países ricos, la opulencia y la facilidad para acceder a medicamentos favorece la automedicación y el lucro de quienes venden fármacos falsos, en los países empobrecidos 2.000 millones de personas no tienen acceso a medicinas de ningún tipo.







Alberto Sierra



miércoles, 14 de noviembre de 2007

Coca Cola: ¿se conoce lo que se bebe?





La Coca Cola internacional es una empresa emblemática no solo del Imperialismo yanki, sino de algo mas profundo y eficaz en la dominación cultural que ejerce sobre gran parte del mundo. La compañía ha sido investigada por distintas organizaciones y movimientos sociales de varios países deteniéndose sobre todo en dos tipos de impactos: contaminación, destrucción de acuíferos y acoso a sus trabajadores.

La Coca Cola es la bebida más conocida del mundo, el producto más ampliamente distribuido en el planeta y adquirible hoy en día en 232 países, muchos más que las naciones que forman la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
En 1886 el farmacéutico John Pemberton creó la formula de la Coca Cola basándose en el éxito del famoso vino Mariani, una bebida alcohólica revigorizante a base de vino y hoja de coca macerada, formulada por el químico italiano Angelo Mariani.
Posteriormente los hermanos Cadler le compraron el brebaje al farmacéutico y fueron ellos quienes iniciaron la intensa campaña publicitaria que convirtió a la Compañía en lo que actualmente es. Aunque, en sus inicios la Coca Cola fue introducida comercialmente como “un tónico efectivo para el cerebro” y los nervios. Se dice que un día llegó un hombre con un fuerte dolor de cabeza a la farmacia de Jacob, donde se vendía el jarabe de la Coca mezclada en agua y quiso en vez de añadirle agua, añadir soda. El hombre bebió su vaso y de esta forma nació la Coca Cola con burbujas tal y como la se conoce en la actualidad.
Se convirtió en el proveedor oficial de bebidas del ejército estadounidense en la segunda guerra mundial y fue gracias al apoyo de este gobierno que pudo extenderse por todo el mundo.
La Coca Cola internacional es una empresa emblemática no solo del Imperialismo yanki, sino de algo mas profundo y eficaz en la dominación cultural que ejerce sobre gran parte del mundo.




Composición, con efectos y consecuencias




En 1902 el Dr. Charles Crampton [1], analizó varias muestras del refresco embotellado donde encontró muestras de cocaína y alcohol, así lo especificó en su reporte al departamento de agricultura de EEUU. Como resultado de estos hallazgos el Dr. Harvery Washington [2] ordenó que la Coca fuera considerada como droga y etiquetada como “veneno por su alta contenido de cafeína”. Sin embargo, la suprema corte de los EEUU falló a favor de la multinacional y ésta solo tuvo que presentar el análisis químico de su formula, durante el juicio.
Según la AMEDEC [3], el refresco de Cola “constituye la mas grave distorsión de nuestros hábitos de alimentación, pues además lleva a la ingestión de calorías vacías, es decir, con cero proteínas, vitaminas y minerales”.
El 10% de cada botella, da la sensación de energía, sin embargo no se puede decir que la Coca Cola sea una bebida nutritiva, es la azúcar mas que la cafeína lo que provoca la adicción, al recibir cinco cucharadas de azúcar en un trago de refresco, el páncreas debe enviar mucha insulina a la sangre para contrarrestar ese feroz ataque, el irónico resultado es un drástico descenso del nivel de azúcar en la sangre, seguido de una necesidad de más azúcar.
Así mismo, la cafeína, extraída de la nuez de cola, es un estimulante del sistema nervioso que produce sensaciones agravantes, pero si se ingiere en cantidades elevadas puede provocar insomnio, taquicardia, dolores de cabeza y ansiedad.
La gran cantidad de azúcar combinada con el acido fosfórico altera el equilibrio de calcio y fósforo en el cuerpo e impide la adecuada absorción de hierro, lo que provoca malnutrición y anemia.
La OMS [4] intentó dar información sobre los peligros del consumo excesivo de azúcar. Las grandes trasnacionales, ligadas al azúcar intentaron impedir la publicación del documento; Coca Cola amenazó con presionar al Congreso estadounidense para que quite los subsidios que da a la OMS si ésta no retiraba el documento.
Los azucares que contiene el refresco, paulatinamente, van disolviendo el esmalte de los dientes, debilitándolos y produciendo caries pero no solo eso, los azucares que no logra ingerir el organismo, se trasforma en grasas dando como posible consecuencia sobrepeso e incluso problemas de obesidad.
En el caso de la Coca Light, hay estudios que señalan que el consumo de sustitutos de azúcar en grandes cantidades provoca daños cerebrales, pérdida de memoria y confusión mental, siendo el aspartamo la sustancia que provoca éstas afecciones.
El año pasado, hubo una competencia en la universidad de Delhi: ¿Quién puede beber más Coca Cola? El ganador se tomo 8 botellas y murió al instante ya que tenia mucho bióxido de carbono en la sangre y no suficiente oxigeno. Desde entonces, el director de la universidad prohibió todos los refrescos.



Marketing



Ya nadie se acuerda, pero Papa Noel se representaba con colores verdes, azules, negros y amarillos. El reinvento de Santa Claus fue por Houddon Sundblom de origen sueco, quien durante años fue ilustrador de la multinacional aunque no le gustaba el refresco. Al sueco se le ocurrió representar al personaje como un abuelo jovial y simpático, pero con algo esencial: los colores de la marca Coca-Cola.

Su estrategia de venta y la enorme publicidad invertida, son algunos de los factores que hacen más fácil encontrar una Coca en el más perdido y pobre de los poblados del mundo, que un poco de agua. Esta empresa es la que mas dinero se ha gastado en la Historia en publicidad.
A través de esta inversión publicitaria, ha conseguido que el imaginario colectivo se asocie la Coca Cola a toda una serie de valores positivos: amistad, amor, solidaridad, cooperación.
A demás, según dicen sus anuncios esta bebida es la mejor que calma la sed y es un complemento básico para la práctica del deporte. Los anuncios espectaculares se vuelven más agresivos e insultantes. La Coca ya no solo quita el sarro y el óxido de los metales o tuercas, sino que hasta te quita lo feo. Entre las leyendas de estos grandes anuncios: “No eres feo, tienes personalidad. Toma lo bueno, Coca Cola”
Así pues, ante la cantidad de cosas que pueden ocurrir al tomar una lata de refresco ¿Qué importa la formula secreta de esta bebida? El mito de la composición química de la Coca no se tiene en cuenta, porque el poder de esta marca está justamente en todo lo que le va asociada y que no esta físicamente en el producto.



Indiferencia



Por otra parte, la compañía ha sido investigada por distintas organizaciones y movimientos sociales de varios países deteniéndose sobre todo en dos tipos de impactos: contaminación, destrucción de acuíferos y acoso a sus trabajadores.
“Como han acreditado distintas organizaciones, la empresa tiene un historial en cuanto a la actuación violenta contra sindicalistas en Turquía, Pakistán, Guatemala, Nicaragua, Rusia y Colombia. Precisamente el caso de las violaciones a los derechos humanos de Coca en Colombia ha sido juzgado en el marco de tribunal permanente de los pueblos. En esta vista aportaron abundantes datos y documentación que relacionan a la empresa estadounidense con el acoso y la intimidación a sus trabajadores, así como el asesinato de nueve sindicalistas" (Pedro Ramiro, Coca es así,

http://www.omal.info/www/article.php3?id_article=222&var_recherche=coca+cola )
Las acusaciones sobre la multinacional que la relacionan con los impactos sobre los recursos acuíferos de las distintas comunidades proceden fundamentalmente de la India.
Actualmente se calcula que Coca Cola cuenta con 1.145 plantas embotelladoras en todo el mundo.
La marca demanda abundante cantidad de agua para sus actividades, con lo que necesita controlar los acuíferos.La consecuencia es que está deshidratando algunas comunidades y contaminando los sistemas de agua y los campos de cultivo al realizar vertido de residuos tóxicos.
Cada fabrica de Coca extrae 1-2 millones de agua diarias, ésta cantidad cubriría las necesidades de agua potable de millones de personas. Coca necesita casi 4 litros de agua fresca para producir un litro de su producto, para eso, la compañía convierte el 75% del agua limpia que extrae, en agua de desecho, lo cual a su vez contamina el escaso resto que permanece en el subsuelo y en la tierra. Todo el ciclo de vida de coca desde la extracción del agua hasta la entrega de sus productos contaminado con plaguicidas esta lleno de problemas.
En México, las fábricas de la multinacional no pagan el agua que consume, producto de concesiones gubernamentales.
Coca Cola sacó al mercado británico una marca de agua embotellada “Dasani”.
En 2004, la empresa estadounidense “reconoció que ésta marca lo que vende en realidad es agua común y corriente del grifo (…)” El agua de su marca Dasani saca del sistema de agua potable nacional en Londres “llega de hecho a la planta de coca en Sidcup por medio de tuberías del Thames Water (Agua del Támesis)” que es la compañía británica de servicio de agua potable.
Por si fuera poco, se detecto que el agua embotellada tenía niveles de bromato, mayores de los legales en Gran Bretaña. Aunque Coca argumentó darle una mayor purificación al agua Dasani, finalmente tuvo que retirar su marca de agua del mercado.
Todas estas actividades han provocado que se hayan lanzado varias campañas contra la empresa transnacional. Un claro ejemplo de esto, es que el Foro Social Mundial en Porto Alegre definió el 22 de julio como el Día Internacional contra la Coca Cola. A demás existen varios procesos de boicot contra la trasnacional en muchos países del mundo. Pero la empresa no puede soportar que se dañe su principal activo, debido a esto ha puesto en marcha toda una estrategia de contra-publicidad y frente a la proliferación de campañas que critican su publicidad y la contraponen con la realidad de los impactos de la empresa, creando una pagina web (
www.killercoke.com ) donde explica todos sus efectos positivos.


Atención!



El río es para el Indígena, lo que el agua es para la Coca Cola...
Si se colocara toda la Coca que se ha fabricado hasta ahora en botella de tamaño normal y se ubicara una detrás de otra, harían el recorrido de ida y vuelta hasta la luna 1045 veces, es decir un viaje diario durante más de dos años.
Cada día, inconscientemente y con la actitud de consumidor, se orienta las opciones de su comercialización a las multinacionales, sin embargo, la posibilidad de que estas acciones se conviertan en opciones depende de la cantidad y calidad de información que se tiene sobre cada producto. Pero se debe consumir críticamente siendo éste, un acto político cotidiano.
Se tiene el derecho de elegir lo que consumimos, ¿porqué dejar que éste multimillonario monopolio decida sobre la salud y vida digna, sin que nadie en ningún momento le haya dado este poder explícitamente?





Carla Davico



Notas:



[1] Ing. químico del gobierno estadounidense.
[2] Jefe de la oficina de química del departamento de agricultura.
[3] Asociación Mexicana de Estudios para la Defensa del Consumidor.
[4] Organización Mundial de la Salud.

viernes, 12 de octubre de 2007

Medicina y su poder

Nº 42




La invención médica, como toda invención en un determinado sistema social sirve a éste. En el siglo XIX nace una medicina que hoy conocemos como "la medicina" -tanto ha progresado la ideología reaccionaria que entiende como natural y eterno lo que es histórico-. Esta medicina surge como método de normalización y control de la fuerza de trabajo precisamente cuando empieza la gran concentración fabril y la vida empieza a tener una finalidad productiva para el capital. La lógica del máximo beneficio dominará sobre el arte de curar, convertido en industria de la salud, y generalizará una serie de patologías -stres, sida, cáncer, depresión, distonías y un sinfín de enfermedades desconocidas- propias de este modo de producción capitalista. Si la enfermedad, el malestar es pues mal de estar en este mundo, el arte de curar pasará también por destruir este mundo basado en la acumulación de capital. Tampoco el ámbito de la salud escapa a la lucha de clases.
Sobre todo esto hablamos en este número de Etcétera, además de otros espacios de la guerra social en México y Venezuela, y otros que asoman a través de las publicaciones que hemos recibido.



- MEDICINA Y SU PODER

1. Medicina y sociedad capitalista

2. El negocio de la salud y la medicalización de la vida

3. Sobre la Técnica médica

LA MEDICINA, ¿EL CUARTO PODER?



lunes, 17 de septiembre de 2007

La Residencia. Eufemismos, paradojas, mitos y realidades.




“La norma está representada por la eficacia o la productividad, quien no responde a estos requisitos tiene que encontrar su ubicación en un espacio en el que no entorpezca el ritmo social.”


Franco Basaglia





A pesar de los esfuerzos por disfrazarla, la institucionalización de personas con graves discapacidades intelectuales sigue siendo uno de los escenarios donde más se vulneran los derechos humanos y una de las formas más graves de exclusión. Las instituciones dedicadas al confinamiento de este colectivo –oculto y marginado entre los marginados– pretenden adquirir un carácter terapéutico, huyen del término institución, incluyen en su propaganda conceptos como calidad de vida, atención especializada, rehabilitación, etc. Sin embargo, se utilizan exclusivamente como "depósitos" donde los internos son abandonados a una denigrante situación vegetativa, sin estimulación ni libertad alguna, y donde son víctimas de todo tipo de abusos. Este es el caso, por ejemplo, de las macrorresidencias para "profundos" con capacidad para cien y más personas que, alejadas de los núcleos urbanos, controlan la totalidad de la vida de sus internos bajo el eufemismo atención integral (dispensan todos los servicios necesarios y "no hace falta salir para nada"). Gobernadas según criterios empresariales, en estas residencias se procura organizar la vida diaria de tantas personas con el mínimo gasto de recursos. De hecho, la única atención que reciben allí los residentes se limita a una misma y estricta custodia para todos. Asimismo los ambientes restrictivos y deshumanizados que reinan en su interior, lejos de ser terapéuticos, contribuyen a incapacitar totalmente a los individuos, aumentando sus minusvalías y cronificando su situación de dependencia.



De individuo a problema técnico



El internamiento en residencias de este tipo nunca es un acto libre y voluntario. En la mayoría de las ocasiones llega producto del deseo de los familiares, muchas veces tras conseguir éstos la incapacitación legal del afectado por sentencia judicial. Este mecanismo legal se basa en que un juez nombra un tutor (representante) "porque el individuo es incapaz de manifestar su voluntad puesto que su discapacidad se lo impide", limitando así la capacidad de obrar y de decidir sobre todos los aspectos de su vida.
En todos los casos el encierro supone reforzar los efectos negativos que se producen sobre la persona que padece una minusvalía. Estas instituciones anquilosadas y marginadoras no responden en absoluto a las necesidades de sus internos. Su ideología asistencial está cimentada sobre una manera superficial y obsoleta de concebir la realidad del colectivo, herencia de los prejuicios del pasado. Las personas con grave discapacidad intelectual son incapaces de aprender nada y muchísimo menos llevar una vida mínimamente independiente, tan sólo se les pueden cubrir las necesidades básicas (higiene, salud y alimentación).
Una vez dentro, el radical desarraigo que se produce con el mundo exterior y la vida diaria institucional originan un progresivo proceso de despersonalización. Al ingresar en grandes soluciones residenciales, donde es característica la masificación deshumanizante, los internos pasan a considerarse meros objetos pasivos de intervención técnica. Marcados, agrupados, clasificados y uniformados según su patología, van perdiendo paulatinamente su propia identidad. La persona que estaba ahí con sus dificultades y sus capacidades es despojada de toda su humanidad y convertida poco a poco en un cúmulo de registros e informes (control de crisis epilépticas, evaluaciones psicológicas, historias clínicas, informes médico-psiquiátricos, registros de medicación, de dietas, de actividades,...)

Efectos yatrogénicos



El entorno hostil y restrictivo en el que viven las personas institucionalizadas tiene realmente unos efectos catastróficos. Las relaciones humanas en el seno de estos centros son fuertemente jerárquicas. Evidentemente, los internos se encuentran degradados en el último peldaño de la estructura, obligados a adaptarse al disciplinado "existir" diario y sometidos al rígido reglamento de la institución, la cual no discrimina necesidades ni demandas particulares de los que allí residen. Todos reciben la misma oferta institucional basada en un "asistencialismo de contención".
Moldeados mediante la celosa privación de estímulos en un día a día absolutamente rutinario y vacío de contenido, los residentes son conducidos a la pasividad incondicional. No tienen derecho a manifestar preferencias ni derecho a decidir nada en ningún aspecto de sus propias vidas, teniendo que ir de una sala a otra en rebaño y resignándose a dormir, despertar, comer, hacer sus necesidades, etc. a la hora que toca y no a otra. Simplemente han de "portarse bien". Lo que quiere decir que su conducta ha de limitarse a la docilidad y a la obediencia. El interno "bueno" es el interno pasivo, el que no reniega ni perturba. Así, pasan la mayor parte del día sin hacer nada, vigilados de cerca por un escaso número de cuidadores no cualificados y en condiciones más que precarias. La existencia en las entrañas de estas instituciones puede llegar a ser absolutamente tediosa y denigrante, inimaginable para quien no ha estado en una de ellas alguna vez. Los internos tan sólo reciben una cama para dormir, comida y se les pone delante de la televisión, que representa la única "ventana hacia el mundo". Nadie ha de preocuparse de nada porque todo lo deciden otros. La mayoría no desempeñan ningún tipo de actividad lúdica u ocupacional. Además la carencia de calor y de estimulación da lugar a una destrucción de las voluntades. Nadie tiene deseos ni esperanzas allí dentro. Todos los días son iguales. La misma secuencia invariable de gestos y actos se repite diariamente hasta el infinito. Eventualmente este ambiente llega a proporcionar una falsa sensación de seguridad a los internos, que acaban temiendo cualquier cambio o novedad. Las pocas actividades y salidas que se realizan en la institución vienen rigurosamente programadas desde arriba y van dirigidas siempre al mismo grupito de internos (los que han aprendido a no crear problemas y a pasar desapercibidos). Pero la mayoría no tienen otra opción que replegarse en su autismo, indiferentes a todo lo que les rodea, abstraídos psíquicamente en cualquier rincón, sumergidos en una profunda apatía o golpeándose estereotipadamente contra la pared. De esta manera, día tras día, año tras año, la competencia y las aptitudes de los individuos se van deteriorando, se crean nuevas discapacidades adicionales y se fortalecen las dependencias. El resultado final es un grupo de personas totalmente ineptas para encarar los aspectos más básicos de su vida diaria.
Para facilitar este régimen carcelario en un contexto donde es característica la insuficiencia extrema de personal, existen todo tipo de medidas de control del comportamiento. Desde los cócteles de psicofármacos hasta las contenciones mecánicas como las muñequeras o el chaleco-cinturón son utilizados para acabar de restringir la capacidad funcional de aquellos posibles "alborotadores" del orden institucional.

Cobertura técnica



A pesar de la fachada terapéutica que le proporciona la presencia de médicos, psicólogos, asistentes sociales, rehabilitadores, etc., la residencia no es precisamente un espacio de salud ni de rehabilitación ni de integración social. El personal técnico se encarga básicamente de dar una apariencia ética a la institución. Cosa que no ha de ser nada fácil ya que, mientras por un lado se proclaman objetivos formales a favor de la inclusión social de sus internos, por el otro se ha de justificar la existencia de vallas, puertas cerradas, ventanas con rejas, aparatos de contención física, etc. Como dice Goffman respecto a las instituciones totales, "esta contradicción entre lo que la institución hace realmente y lo que sus funcionarios deben decir que hace, constituye el contexto básico donde se desarrolla la actividad diaria del personal" (Goffman: 2004, p.83).
Las restricciones físicas, por ejemplo, se justifican argumentando razones terapéuticas o de seguridad (evitar caídas, eliminar conductas desadaptadas, mantener vías invasivas, vencer las resistencias a un tratamiento o alimentación, mantener la alineación corporal del interno,...). Sin embargo la mayoría de las veces se utilizan como simple castigo o como medida desesperada de un cuidador ante la terrible sobrecarga de trabajo. Cualquier indisciplina o desobediencia por parte de algún interno se interpreta como un síntoma de empeoramiento de su enfermedad y se corrige rápidamente con muñequeras y cinchas. Posteriormente el incidente se traduce a un lenguaje técnico y queda registrado como una crisis de agitación psicomotriz. Sucede que ante la inexistencia de alternativas menos intransigentes, muchas de estas prácticas se acaban "institucionalizando", y a pesar de que atentan directamente contra los principios fundamentales del cuidado y chocan frontalmente con los fabulosos objetivos de la institución en relación con la autonomía, independencia y calidad de vida de los internos, la utilización abusiva de restricciones físicas termina formando parte de lo cotidiano y de lo habitual. De este modo podemos encontrarnos con residentes que pasan los días y los años atados "preventivamente" a la cama de manos y pies simplemente por el hecho de contar con antecedentes conflictivos. Otros, los que presentan conductas "molestas" para sus cuidadores, pasan el tiempo inmovilizados por un acercamiento extremo entre la silla y la mesa, apretados como auténticos bocadillos humanos, o directamente sujetados a la silla con sábanas anudadas y correas. Es evidente que en estos casos el uso de dispositivos limitantes responde más a razones de gestión y organización que a criterios terapéuticos o de seguridad. Lo mismo sucede con los psicofármacos. Las personas con discapacidad psíquica institucionalizadas constituyen una de las poblaciones más medicadas con neurolépticos. Aunque se argumenta para ello la alta frecuencia y gravedad de los trastornos de conducta presentes en esta población, no parece ser este el principal criterio para la utilización de estas drogas tan nocivas para la salud. Las prácticas de prescripción están fuertemente influidas por factores no médicos, como la falta de personal o la inexistencia de programas, actividades y estrategias más adecuadas. Además, pese a que los psicofármacos los prescribe un psiquiatra (que apenas pisa la institución), la persona que cuenta las gotitas de haloperidol que caen en el desayuno del interno es la misma persona que después ha de estar ocho horas custodiándolo (y... si hoy te has levantado un poco "motorizado" hoy te tomas cinco o seis gotitas extras).

Esencia y presencia



Muchas de estas instituciones desarrollan un obsesivo afán por el cuidado de su imagen. Se presentan a la sociedad como hogares donde las personas con discapacidad encuentran una atención especializada, y donde llegan a estar "mejor que en casa". Repetidamente los órganos directivos muestran en público su interés por la gestión de la calidad, pregonan principios de solidaridad, divulgan la mejora constante de sus servicios, anuncian su compromiso con las personas discapacitadas, se llenan la boca de objetivos y misiones, incluso inician procesos de certificación para acreditar la bondad de su manera de proceder. En realidad esta gestión de la calidad nunca llega a salir de los despachos porque su verdadera finalidad es totalmente ajena al compromiso con sus usuarios. La implantación de un plan de calidad no deja de ser un lavado de cara de la organización que sirve para ganar posiciones en el mercado y estar en mejor situación para la consecución de subvenciones públicas. Subvenciones millonarias que sirven para engrosar las arcas particulares de gestores y fundaciones privadas, y que se justifican con la remodelación permanente de mobiliario y arquitectura del centro, pero que nunca suponen una mejora real para el usuario. Se eliminan barreras arquitectónicas de los aseos para recibir una subvención, pero acto seguido se ha de derribar todo porque la próxima subvención exige lavabos individuales que preserven la intimidad de los residentes, se construyen de nuevo los lavabos y se vuelven a derrocar, se construye, se derriba... Esto explicaría la presencia continua de obras en estas instituciones.
Tras este discurso de sus gobernantes se oculta una clara preocupación por parchear los objetivos reales de la institución, procurando aparentar una realidad que, en el mejor de los casos, tan sólo existe sobre el papel. Todos los esfuerzos dirigidos a mejorar la imagen de la residencia son pocos. No obstante, de puertas para dentro la esencia sigue siendo la misma de siempre. De hecho, esa es precisamente la esencia de estas instituciones: que nada cambie, que siga todo igual. Cualquier cambio es sinónimo de ansiedades, confusión y desconcierto, y no sólo para los internos. El personal, con el tiempo, también acaba padeciendo una institucionalización paralela donde la inercia es el motor de toda su actividad. Difícilmente cualquier innovación, por pequeña que sea, será tolerada por el rígido orden establecido. El tiránico equilibrio institucional entretejido durante años no es capaz de asimilar reformas que podrían llevar al caos. Todo está perfectamente dispuesto, jerárquicamente ordenado. Y eso hace que los profesionales se sientan terriblemente frustrados e insatisfechos, que no puedan desarrollar adecuadamente su profesión. Porque el buen hacer profesional es incompatible con la eficiencia institucional. Y tarde o temprano todos, internos y personal, tienen que adaptarse a las precisas "normas de la casa".
Lo cierto es que la última sensación que tienen los residentes es la de sentirse en su casa. Cada vez más medicados y menos autónomos, son sencillamente reducidos a un lamentable estado vegetativo, animados a dormir todo el día. Y así languidecen a través de los años hasta su extinción, víctimas día a día de la infantilización, los castigos corporales, las amenazas, las humillaciones y el trato vejatorio que reciben de sus cuidadores, los cuales, a su vez, son víctimas de un trato vejatorio por parte de su convenio laboral (célebre es la precariedad laboral que caracteriza al sector de las residencias privadas). Toda una violencia vertical que impregna la actividad diaria en el interior de la institución y que cristaliza en forma de clima humano irrespirable.
Es innegable que estas instituciones no tienen otra función que la de "almacenar" internos hasta el día de su muerte de la manera más económica posible. A pesar de su atención médica y "especializada", la residencia no cura ni rehabilita ni beneficia en nada. Más bien es un lugar oscuro de marginación y yatrogenia devastadora, del que ninguno de sus internos saldrá alguna vez para volver a su hogar.
Silvia Broto Vizcaíno


Bibliografía
Focault, Michel (1975): Vigilar y castigar: Nacimiento de la prisión. Siglo XXI Editores, S.A. 13ª reimp. (2005). p.338
Goffman, Erving (1961): Internados. Ensayos sobre la situación social de los enfermos mentales. Amorrortu editores. 8ª reimp. (2004). p. 383
Basaglia, F., Carrino, L., Castel, R., Espinosa, J., Pirella, A., y Casagrande, D. Psiquiatría, antipsiquiatría y orden manicomial . Barral Editores, Barcelona, 1975. Recopilación de textos a cargo de Ramón García .
Editar una vida, documental de Raúl de la Morena, 2005.
L'atenció a la gent gran dependent a Catalunya: Informe extraordinari del síndic de greuges de Catalunya. Anton Cañellas, 2004.

Serenísimamente poco saludables


La medicalización del consumo, de la sociedad en general tiene, sin embargo, sus límites, que una empresa legal no puede eludir. Por ejemplo, el exceso de algunas vitaminas ante las cuales el cuerpo no está en condiciones de autodepurarse, engendra enfermedades. No las de las deficiencias vitamínicas, entonces, sino las de los excesos.
Hay empresas con vocación de vanguardia. Sin lugar a dudas.


Ejemplos se dan entre los laboratorios de primera línea mundial. Han descubierto que el mercado de gente sana es considerablemente mayor que el de enfermos y por lo tanto, con la estrategia de adelantarse siempre “a los competidores”, confundir deliberadamente lo nuevo con lo bueno, con espíritu siempre innovador, están enfilando sus cañones propagandísticos e ideológicos para persuadir a sectores crecientes de población de que ingieran no ya medicamentos para curarse (algo que ha resultado altamente problemático, porque el mayor rubro de enfermedades hoy en día existentes son las producidas por los medicamentos, precisamente) sino medicamentos o “pre-medicamentos” para no enfermarse. Que la consigna coincida con la realidad es muy otro cantar.

En el empresariado argentino por cuestiones de vanguardia no nos vamos a quedar atrás. La principal productora láctea ha puesto sus pasos en la misma línea que los laboratorios dedicados a curar a quienes no están enfermos, valga el oxímoro. Dedicándose a fortificar todos sus fluidos o masas más o menos sólidas con minerales, bacilos diversos y vitaminas. Por aquello que vender un producto con más y más agregados siempre “luce”. Aunque la salud se resienta. La salud, precisamente que se invoca defender…
El último alarido en esta fiebre “enaltecedora” de cada alimento es el agregado de vitamina C a la leche… la vitamina que se encuentra naturalmente en los cítricos, el polo alimentario opuesto al de los lácteos.
Así tenemos ahora leches o yogures con lactobacilos, vitaminas, complementos minerales, para tomar cada día de nuestras vidas, porque ahí está el gracejo de la propaganda destinada a convertir a los consumidores en dependientes vitalicios…
De ese modo, sustancias que de pronto constituirían un aporte tras una enfermedad (por ejemplo, luego de recibir antibióticos), cuando la necesidad de reconstituir la flora intestinal, por ejemplo, es significativa, se convierten en “pan nuestro de cada día” pudiendo inhibir la capacidad endógena del organismo de generar sus propias partículas de salud, sustituyéndolo ad infinitum…
Esta medicalización del consumo, de la sociedad en general tiene, sin embargo, sus límites, que una empresa legal no puede eludir. Por ejemplo, el exceso de algunas vitaminas ante las cuales el cuerpo no está en condiciones de autodepurarse, engendra enfermedades. No las de las deficiencias vitamínicas, entonces, sino las de los excesos.

Y algunos de los refuerzos vitamínicos con que ahora se nos apabulla no sólo provienen de los maravillosos productos que nos brindan sino también de muchas otras fuentes… Legalmente, una empresa que “fortifica” sus productos con vitaminas no puede no avisar al consumidor del peligro de exceso de ingestión de vitaminas. (Lo mismo debería hacerse con los minerales de los que nuestros cuerpos no se depuran naturalmente.)
El Ser. ¿Cómo soluciona nuestra principal empresa láctea esta dificultad? No hemos podido rastrear en las góndolas porteñas tan bien provistas con Ser lo que sin embargo aparece en un pote de cada veinte, o tal vez de cada cien, en góndolas montevideanas (nutridas por la misma empresa, claro): en menudísima, casi ilegible letra, en un pegotín transparente, ampliando la leyenda con lupa, podemos leer: “Alimento adicionado de [sic] vitaminas. Estos alimentos han sido formulados para niños mayores de 36 meses. Debe tenerse en cuenta que en la alimentación existen otras fuentes de tales nutrientes. Se recomienda a las mujeres en edad reproductiva [apenas entre 15 y 50 años…] o que busquen embarazo y a las embarazadas no consumir diariamente por períodos prolongados más de 1500 microgramos (5000 UI) de vitamina A.”
Esa información no surge de la melodiosa y persuasiva voz que la principal empresa láctea argentina usa para introducirnos a todos en la lactodependencia, pero claramente resulta entonces que Ser no está pensado para niños menores de tres años…
Veamos el Danonino. Otro aporte “alimentario” y éste sí expresamente dedicado a los niños. Hasta el nombre nos sugiere la tierna edad a que va dirigido. Y dirigido para el desarrollo, la nutrición, el crecimiento sano, claro. Aquí sí hemos encontrado info en ambas márgenes del Plata. En Montevideo aparece un texto por el estilo del que viéramos con Ser, que declara: “este alimento no ha sido formulado para niños menores de 36 meses.” Apto, empezaría a ser apto, desde los cuatro años… es decir, cuando el organismo ha consolidado algunas de sus funciones y ha aprendido a defenderse de algunas agresiones, cuando el cuerpito ya está, siquiera a medias consolidado…
Tal vez para formular este consejo es que figuran pediatras en la configuración de Danonino, aunque nosotros ingenuamente nos hayamos imaginado que están para diseñar dietéticamente el “postre”.
En Buenos Aires, si uno se esfuerza por leer un envase de Danonino, la declaración de condiciones de uso, contenido y componentes, puede enterarse que a “niños de 4 a 6 años” les aporta, por cada 200 gr., un 20 % de proteínas, un 42 % de vitamina A, etcétera. Y uno se queda sin saber si de todos modos aporta vitamina A y proteínas a menores de 4 y a mayores de 6 años y en tal caso, qué. A juzgar por la info “montevideana”, no serían aportes deseables para quienes no son “mayores de 36 meses”…
Por otra parte, uno lee todos sus ingredientes; “leche seleccionada parcialmente descremada pasteurizada” (según los envases, solución sacarosa o azúcar, glucosa) más “citrato de calcio, almidón, saborizante artificial, colorante natural, goma guar” (en otros “modelos” de Danonino, goma tara), “sorbato de potasio, goma xántica, gluconato de zinc, vitaminas A, B9” (en algunos también B12) y D, crema, azúcar, “lactato de calcio, gluconato ferroso, cloruro de calcio, vitamina E, cuajo y cultivos lácticos.” Podríamos agregar que en los que declaran ser de frutilla “hay azúcar, jmaf, almidón, sulfato ferroso, esencia artificial de frutilla, ácido cítrico, cultivos lácticos y probióticos.” Ante semejante ristra, empieza uno a entender por qué conviene que niños de muy temprana edad y quienes alojan fetos o piensan hacerlo se cuiden de semejante selva química e ingredientes seudoalimentarios que van mezclados con los alimentos y cuya presencia se explica porque nos venden productos no frescos.
La presencia de alimentos transgénicos está delicadamente sorteada denominando “jmaf” al jarabe de maíz de alto fructosa que proviene, al menos en la Argentina actual, de maíz transgénico. Algo que también podemos observar en Ser, cuando el contenido alude a “almidón modificado”, una forma elíptica de aludir al almidón de maíz genéticamente modificado o transgénico.
En la jerga con que nos envuelven a los consumidores aparecen delicadezas como: “No contiene cantidad apreciable [sic] de grasas trans, fibra alimentaria.” Frase que une en su “apreciación” cambalachera un elemento cancerígeno usado durante casi todo el siglo XX por las industrias alimentarias por su facilidad de manejo (grasas hidrogenadas, que no se ponen rancias) y las fibras, que son un elemento fundamental de la calidad alimentaria.
También podríamos decir que llama la atención que en productos lácteos nos adviertan que son “Sin TACC”. Es decir sin trigo, avena, centeno y cebada. Lo llamativo sería más bien lo inverso: que productos lácteos contuvieran cereales…
La presencia de “esencia artificial de frutilla”, más allá de su sinceridad, revela una vez más la calidad del producto y la estima que conceden al consumidor.
El locutor de la voz persuasiva no nos habla nunca de estos “detalles”. No hay que extrañarse. En realidad, tendríamos que preguntarnos por qué, si llegara a hablarnos de ellos.
El reino de los envases. Los hay tan chicos como que contienen apenas 45 gr. de sustancia presuntamente comestible (Danonino). El costo del envase –y el despilfarro consiguiente– es mucho mayor que el del contenido. Habiendo refrigeración, se podrían confeccionar envases con mayor contenido porque ahorrarían materiales, achicarían el despilfarro social. Tan diminutos envases, ciertamente son un gran negocio para la empresa, ya que no para la sociedad. Permiten aumentar los precios del contenido (al achicar el precio unitario, se tienta mejor al consumidor) y, de paso, le permite confeccionar una “información al consumidor” que es prácticamente letra muerta pues hay que hacer un claro esfuerzo para inteligirla.
Estaría muy bueno hacer un relevamiento entre padres que dan a sus pequeñines Danonino desde la más tierna edad, para saber quiénes han leído las instrucciones acerca de los límites de edad. Este tipo de envase con su respectivo paquete informativo responde claramente al viejo truco de “hecha la ley, hecha la trampa”.
Hay otro aspecto de los envases que bien valdría conocer: si las autoridades bromatológicas han controlado el sellado de los mismos. El cierre por sellado exige temperaturas de por lo menos unos 120 grados, y a esa altura prácticamente son muy, pero muy pocos, los materiales plásticos que resisten sin que sus moléculas inicien una fiesta loca de movimiento. Verificar entonces que no terminen alojándose en el alimento que se supone preservan pero que no deben contaminar (que no “migren” al alimento, como se denomina el fenómeno entre industriales del plástico dedicados a los envases alimentarios, que conocen bien el fenómeno). Cuanto más pequeño el envase de material plástico, más se siente una diferencia en el sabor de su contenido respecto del originario del alimento envasado.
Llama la atención, por último, la incapacidad de reacción, o la capacidad de adaptación, de las autoridades presuntamente bromatológicas (y el estado argentino en sus diferentes esferas, tiene por cierto más de una) ante las carencias y confusiones que hemos reseñado. O tal vez ni nos llame la atención, pero debería.

1 Acerca de la fabricación, y colocación, de medicamentos para sanos, véase la esclarecedora nota de Silvia Ribeiro, “Los señores de la genómica”, serv. ALAI, 20 julio 2004.
2 De material plástico, de muy difìcil recuperación y que por ello mismo, constituye la principal fuente de contaminación ambiental, acuática y terrestre en todo el planeta. Que no por repetido es poco decir.

Luis E. Sabini Fernández